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Tiempo de Silencio, de Luis Martín-Santos

El autor de esta novela, considerada una de las mejores españolas del siglo XX, fue creada por el escritor y psiquiatra español Luis Martín-Santos, nacido en Larache (Marruecos) en el año 1924.

Este marroquí de nacimiento se crió en San Sebastián desde los cinco años. Cursó la carrera de medicina en la Universidad de Salamanca y se doctoró en Madrid en 1947. Sus primeras prácticas en la especialidad de cirujano las realizó en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, donde más tarde lo satirizó en su gran obra “Tiempo de silencio”. Aquel camino fue algo duro y decidió cambiarlo para especializarse en psiquiatría en Alemania. A su regreso a España consigue el puesto de director del sanatorio psiquiátrico de San Sebastián.

Luis Martín-Santos fue un hombre de unas excelentes dotes intelectuales y sus tesis se basaron en la unión entre el existencialismo y el marxismo. Al igual que su formación filosófica, la literaria también estuvo muy cultivada. Abarcaba desde los clásicos griegos a los autores más recientes. Sentía especial interés por Cervantes y lo atestiguó en su obra.
Perdió la vida en un accidente de automóvil a los 39 años de edad. Este hecho hizo que se truncara una importante trayectoria literaria. Su obra más importante fue “Tiempo de silencio”. Póstumamente se publicaron dos libros suyos. “Apólogos” fue el primero de ellos con un contenido de relatos breves con rasgos kafkianos. Su otra novela fue “Tiempo de destrucción”.

De la elaboración de su obra “Tiempo de silencio” existen pocos datos. La primera edición lleva la fecha de 1961 pero no apareció hasta 1962, creando gran expectación y algo de incomprensión. La originalidad de esta obra reside en el tratamiento y en la elaboración de la obra y sin embargo no tanto en el argumento y en los personajes. La obra tiene ciertos aspectos folletinescos y algo de novela policíaca, todo ello con un tratamiento con alcance existencial.
Uno de los asuntos esenciales de la obra es la ironía, un cuidado y culto lenguaje con toques de barroquismo. El personaje principal utiliza muchos tecnicismos y sin embargo los que viven en las chabolas se expresan con un lenguaje muy vulgar que contrasta con la expresión habitual de la obra.

La originalidad y la imaginación que transmite la obra viene dada por el desecho del realismo objetivista para dar paso a la elaboración metafórica y simbólica envuelta en ropajes míticos, uno de los personajes que tiene muy en cuenta es a Ulises prodigando las alusiones a la Odisea. La novela se basa principalmente en un personaje protagonista llamado Pedro del que desconocemos el pasado, y tan sólo se sabe de su presente y sus proyectos de investigación científica. Es un joven médico que se mueve en el Madrid de finales de los 50.
Pedro padece sensaciones contradictorias durante toda la novela porque por una parte le producen repugnancia a la vez que compasión las personas miserables, y por otra siente envidia y resentimiento hacia la gente rica, ya que pretende parecerse a ellos. Sus investigaciones se centran en el cáncer sobre una determinada cepa de ratones que le proporciona un segundo personajes, el Muecas. Este hombre se encarga de proporcionarle unos ratones de buena cepa que se crían en su chabola, bajo el calor de los pechos de Florita, una de sus hijas.
Es así como Pedro se pone en contacto los niveles más bajos de la sociedad. Más tarde se verá envuelto en un lío en el que muere una mujer y termina conviviendo con los estratos más bajos de la sociedad que acaban por marcarle su destino.

“Tiempo de silencio” se sitúa en un marco social concreto: en el Madrid de los años de hambre y los personajes que aparecen están en una situación de la que son víctimas.
Aparecen diferentes estratos sociales en la vida del protagonista. La clase alta tiene el centro en el personaje de Matías, una persona superficial e inútil. Su entorno trata con gentes adineradas y elegantes con una característica fundamental, la inutilidad.
Otra clase es la clase media, representada por la pensión en la que se aloja Pedro y por la patrona. Finalmente la clase baja aparece en las chabolas donde se dan cita todo tipo de miserias.
El autor aparece en la obra como omnisciente en su posición como narrador, y en ocasiones se produce un desdoblamiento entre el autor y el narrador.

La obra realiza una importante crítica a las instituciones del matrimonio y de la familia propuestas en la España franquista en la que el autor vivía. De hecho se sabe que Luis Martín-Santos militó en el partido socialista, la oposición política, lo que le valió ser detenido en diversas ocasiones.
Se estructura de manera externa ya que se compone de la sucesión de 63 secuencias. En cuanto a la estructura interna se distinguen episodios, compuestos por varias secuencias, las cuales se agrupan en bloques o partes más amplias. La novela a su vez se compone de diversos episodios con un planteamiento, un nudo en el que se incluye la noche del sábado, el mundo de Matías y Pedro detenido, y finalmente el desenlace.
En el desarrollo de la acción se presentan diferentes monólogos sin explicar quien habla, saltos abruptos de escena, de ambientes,… A pesar de los saltos atrás el desarrollo es lineal.

Los recursos de la ironía y la distorsión evocativa presiden la técnica descriptiva. Algunos ejemplos son las descripciones de la miseria, de la chabola de Muecas como “mansión residencial”, las jaulas de ratones como “aéreos palacetes”,…
Los diálogos presentan una gran variedad notable con diferentes registros: desde la sencillez de algunas conversaciones hasta la pedantería y el tecnicismo del lenguaje culto. También aparecen los monólogos interiores ya que hay un momento en el que las reflexiones de los personajes se intercalan con el propio relato.

Fue llevada al cine por Vicente Aranda en enero de 1985, aunque hubo un primer guión realizado por Jesús Fernández García en 1976. El guión de la versión que fue llevada al cine estuvo escrito por el propio Vicente Aranda y por Antonio Rabinad. En él se narran las escenas de la obra y consta de ciento veintisiete folios.
Aranda explica que la novela se puede dividir “en dos partes, la argumental y la expositiva, que ocupa una buena parte de la novela y viene expresada a través de discursos y monólogos”.

Sin duda la obra “Tiempo de silencio” quería demostrar la creación y la experimentación con la literatura. Esta obra ha sido calificada por los críticos como pesimista y amarga por llevar una visión inmisericorde con el mundo degradado.








...por Saray Maestro ...por Saray Maestro


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