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Sentido y sensibilidad, de Jane Austen

Con su especial visión irónica Jane Austen supo retratar a la perfección la vida familiar de la pequeña burguesía inglesa de la época.

Así, “Sentido y sensibilidad” (1811) es una de sus grandes obras. El detallismo y la psicología que la autora utiliza para definir a sus personajes contribuyen a crear esa fama que tiene la escritora. La de ser una de las más grandes de la literatura inglesa. Además, en este libro hallaremos todo lo imprescindible en este género: una bonita campiña, damas encantadoras, hombres atractivos y muchos detalles más, que forman parte de ese universo mágico, que sólo sabe crear Austen.

Jane Austen (1775-1817), nacida en Steventon, era la penúltima de ocho hermanos. No tuvo una vida excéntrica ni aventurera, sino que fue más bien aburrida y tranquila. Ello contrasta notablemente con los personajes de sus historias, siempre trepidantes y llenas de emoción. Lo que le importa a la novelista inglesa, en todas sus obras, es la vertiente humana de los personajes. Así, el plano personal queda por encima del profesional. Además de “Sentido y sensibilidad” escribió libros tan trascendentes para la literatura universal como: “La abadía de Horthanger”, “Orgullo y prejuicio”, “Emma”, “Mansfield park” y “Persuasión”. Su vocación fue muy temprana y ya desde pequeña mostró gran interés por el arte de la palabra escrita. Desafortunadamente, falleció siendo aún joven. Tenía 42 años. Después de su muerte, al cabo de unos años, salieron a la luz varios escritos de la escritora, no acabados. En la actualidad, las obras de Austen se han popularizado en gran manera. Y es que tanto la industria cinematográfica como las cadenas de televisión se han acordado de ella en varias ocasiones. Hoy en día, pues, hallaremos diferentes versiones de sus obras. Las hay para todos los gustos.

En cuanto al argumento de “Sentido y sensibilidad”, todo empieza cuando fallece Henry Dashwood. Entonces su herencia, por ley, debe pasar al hijo de su primer matrimonio, John y a su avariciosa esposa, Fanny. Debido a este suceso, su actual mujer e hijas (Elinor, Marianne y Margaret) se quedan sin casa y con muy poco dinero. Se encuentran, pues, totalmente desamparadas. Pero están en edad casadera, algo muy importante en esos tiempos, en el que a menudo la dicha de una mujer dependía por fuerza de un buen casamiento. Así, antes de marcharse del lugar en el que viven, un joven atractivo se presentará en sus vidas. Éste es Edward, el tímido y educado hermano de Fanny. Elinor no se podrá resistir a sus encantos y se enamorará perdidamente de él. Lo interesante es que esta encantadora pareja no tendrá oportunidad de manifestar claramente sus sentimientos. Por lo que habrá una serie de intrigas y de malentendidos, que harán sufrir y pasarlo bien al mismo tiempo, a nuestro querido lector. Además las dificultades para la consolidación del amor se agravarán. Y es que Fanny, la cual desprecia a Elinor con todas sus fuerzas, monta una excusa para enviar a su hermano a Londres y separar así a los amantes. Por otro lado, Marianne va a empezar también una historia de amor, no sin contratiempos. Se trata de una relación apasionante que mantiene con un joven muy agraciado y efusivo, al igual que ella. Pero, como suele pasar en la vida, las apariencias engañan y no es oro todo lo que reluce. Así, la joven muchacha que está enamorada hasta la médula, va a encontrarse con más de una sorpresa.

Por otro lado, en esta novela se describe muy bien el papel que tenía la mujer en la sociedad de aquella época. De este modo, el libro se ubica en la Inglaterra de principios del siglo XIX y se detiene en la estructura social de aquellos tiempos. Así, vemos como la mujer estaba muy limitada y a menudo era tratada como un simple objeto decorativo. Al sexo femenino se le negaba el derecho a trabajar o a poseer bienes. Tenían que tener y saber lo estrictamente necesario. Nada más. Por ello, para muchas mujeres su máxima aspiración era encontrar al hombre soñado. Y es que la vida de ellas dependía siempre de los hombres. Todo esto queda también muy bien retratado en “Orgullo y prejuicio”, donde vemos como las hermanas Bennet concentran todas sus energías en encontrar a su príncipe azul.

La obra magna de Jane Austen fue llevada al cine en 1995 de la mano de Emma Thompson. La película se llevó un Oscar al mejor guión adaptado y obtuvo diferentes nominaciones: Oscar a la mejor actriz de reparto, Oscar a la mejor actriz y Oscar a la mejor película. La verdad es que en este caso, todo reconocimiento es merecido, ya que no se trata de una versión cualquiera. A diferencia de otras muchas, es bastante fiel a la original y tanto por su calidad como por sus geniales actores, vale la pena. Hugh Grant está fantástico en su papel de torpe y al mismo tiempo atractivo galán. La diva de Titanic, Kate Winslet, tampoco se queda corta en su papel del arquetipo femenino más apasionado. Y en cuanto a Emma Thompson, sobran las palabras. Alan Rickman, que interpreta a reservado y bueno Coronel Brandon, hace también un excelente papel. En esta ocasión, el actor abandona su maquiavélico rol, al que nos tiene acostumbrados. Así, representará la quintaesencia de la persona de buen corazón. Es el hombre bueno, por excelencia y con su humanidad logrará conseguir cosas que casi no se atrevía ni a soñar. Este es otro de los mensajes que se desprenden tanto del libro original de Jane Austen como de este mismo film. Así, este triste personaje acabará convirtiéndose en un pletórico amante, que consigue cumplir sus expectativas, aún y con las dificultades que encuentra en el camino. Una escena digna de ver es la de Alan Rickman leyendo poesía, con un bello paisaje de fondo. Es recomendable la versión original, debido a la belleza vocal de los actores y a los matices emocionales, que se pierden un tanto en el doblaje. Se trata de una excepcional película de Ang Lee, director entre otros films, de la “Tormenta de hielo” o “El banquete nupcial”.

Una de las enseñanzas que se desprenden de las obras de Jane Austen es el de la maduración a través de la experiencia. O lo que es lo mismo, el aprendizaje vital por medio de los errores cometidos en el pasado. De esta forma, las protagonistas de sus novelas se convierten en un ejemplo de conducta. Así, estas mujeres saben superar los problemas que les depara el destino. Seremos testigos, pues, de cómo van creciendo éstas en el plano personal.








...por Carme Bosch ...por Carme Bosch


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