buscar
Espanol flagIngles flag






Tiempo estimado de lectura 4:48 min. rellotge



Rubén Darío

Rubén Darío, cuyo nombre original era Félix Rubén García-Sarmiento, nació en Metapa (Nicaragua) el día 18 de enero de 1867.

Si algún mérito tiene la figura de Rubén Darío, a parte de ser un genial escritor, es que está considerado el padre del Modernismo. El autor se distingue por la musicalidad de su poesía y por sus creaciones métricas. Fue un gran entendido de corrientes como el parnasianismo y el simbolismo franceses, llegando a interiorizarlos. Renovó, tajantemente, los conceptos típicos de la poesía. Su ritmo es trepidante, el vocabulario sugerente, en definitiva: recursos literarios mil, llenos de luz y color, de innovación y fantasía.

El Modernismo que vio brillar a Rubén Darío fue el Modernismo de lo exótico, lo pagano, lo cosmopolita e incluso también el de la intimidad herida. Todo ello tiene cabida en los célebres versos del autor nicaragüense que sabe, como veremos, beber de diferentes fuentes y unirlas, dándoles nueva forma, en una perfecta síntesis poética. Sus influencias más significativas fueron las de grandes autores como: Víctor Hugo, los parnasianos, Gautier, Leconte de Lisle y Cautelle Mendés, entre otros.

Su infancia fue la de un niño humilde que lucha por sobrevivir, ya que no fueron pocos los problemas económicos que tuvo Darío en sus principios. No obstante, Rubén Darío contaba con un don inusual, tanto por genialidad como por precocidad. Ello le hizo destacar desde muy temprana edad y pudo así ir haciendo camino hacia una vida mejor, mostrando el genio que ya era y que quería llegar a ser. Así, cuando tiene doce años publica sus primeras poesías: “La fe”, “Una lágrima” y “El desengaño”. Hay una famosa anécdota que nos muestra al Darío más rebelde y transgresor. Cuando éste tiene quince años acude al Presidente Joaquín Zavala y le pregunta si puede ir a estudiar a Europa. Lo hace después de haberle entregado un poema que cuestiona el papel de su propia patria y religión. El presidente le contesta: “Hijo mío, si así escribes ahora contra la religión de tus padres y de tu patria: ¿qué será si te vas a Europa a aprender cosas peores?” Por ello, nuestro protagonista, un tanto incomprendido por sus innovadoras ideas, tardó lo suyo en irse de su tierra natal.

Sus primeros escritos en publicaciones relevantes son los que hace para revistas como “La verdad” y en diarios como “El termómetro” o “Diario de Nicaragua”. En 1884 obtiene un puesto de trabajo en la Secretaría de la Presidencia y la Biblioteca Nacional de Nicaragua. Pronto, recibe varias influencias literarias que van a ser decisivas en su obra. Sobretodo nos referimos a los parnasianos y a los simbolistas franceses, a los que tiene acceso gracias al poeta Francisco Gaviria. En 1889 sale a la luz: “Azul” un libro que redactó durante su estada en Valparaíso (Chile). Y con éste llega su fama. Pasa a convertirse en el máximo exponente del Modernismo gracias a obras, a parte de la citada, como “Prosas Profanas” (1896). Con esta obra alcanza la cima, ya que representa la esencia misma del Modernismo. Luego escribe: “Cantos de vida y esperanza” (1905). Este libro, famosísimo, se distingue de los otros por describir el drama que vive el poeta cuando ve que, lentamente, se le va escapando una juventud, que no volverá. Pero, sea como fuere, lo cierto es que nunca encontraremos en Darío una gran tragedia griega, sino más bien un dramatismo de carácter íntimo. Destacamos de su obra el siguiente fragmento: “… y muy siglo diez y ocho y muy antiguo y muy moderno; audaz, cosmopolita; con Hugo fuerte y Verlaine ambiguo, y una sed de ilusiones infinita”. También es significativo este famoso fragmento, la Sonatina de 1893: “La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color”.

En 1891 se casa con Rafaela Contreras. Y es que aunque a Darío le gustaba mucho escribir sobre la vida y el amor le gustaba más aún vivirlo, todo ello. Por eso con los pies en el suelo solía decir: “la mujer musa es la de carne y hueso”. Sin embargo, por mucho amor, realismo y buenas disposiciones que tuviera, Darío no pudo disfrutar de su esposa todo lo que hubiera querido. Ella muere al cabo de dos años de matrimonio. Entonces el poeta, afligido y solo, contrae matrimonio con Rosario Murillo, la cual nunca llegó a amar de forma verdadera. No obstante, en lo que al plano profesional se refiere, no para de trabajar y de subir peldaños en su carrera. Funda diferentes revistas, colabora en varios periódicos y visita muchos lugares de Latinoamérica y de Europa.

Llega a Barcelona en 1899 y es allí donde redacta sus primeras crónicas. Pero más tarde se traslada a la capital española, donde tiene la fabulosa oportunidad de conocer a los grandes de la literatura nacional. De este modo, contacta con auténticos monstruos artísticos como: Unamuno, Machado, Valle-Inclán, Baroja, Juan Ramón Jiménez y Azorín, entre otros. Precisamente a Juan Ramón Jiménez le escribió un precioso poema que dice así: “… ¿tu corazón las voces ocultas interpreta? Sigue, entonces, tu rumbo de amor. Eres poeta. La belleza te cubra de luz y Dios te guarde”. Es también en Madrid donde conoce a la que acabará siendo pronto su esposa: Francisca Sánchez. Y es que según el poeta nicaragüense: “sin mujer, la vida es pura prosa”. Con ésta, el célebre poeta tendrá a su hijo primogénito, que tiene el mismo nombre de pila que él: Rubén Darío, el cual nació en la capital francesa. Es en esta época cuando el célebre escritor nicaragüense se convierte en cónsul de su país natal en París y después en Madrid. No obstante, en 1910 por la revolución de Estrada quedó destituido de sus cargos. Aprovechó entonces para realizar varias colaboraciones en revistas y para escribir también su obra titulada: “Poema de otoño”.

En 1912 se va a Palma de Mallorca y allí escribe: “Canto a la Argentina”, varios poemas y dos autobiografías: “La isla de oro” (1913) y “La vida de Rubén Darío” (1914) en el que explica, con todo lujo de detalles (según algunos) cómo fueron realmente los últimos años de su existencia. Marcados éstos por una clara tendencia al alcohol y consecuentemente, a la tristeza y la enfermedad.

Rubén Darío fallece el día seis de febrero de 1916 en la localidad nicaragüense de León. Todo apunta a que la causa de su muerte fue claramente por problemas derivados de su adicción alcohólica. Solamente tenía 49 años y hubiera tenido aún, si no fuera por esta droga, una vida por vivir… un talento que compartir.








...por Carme Bosch ...por Carme Bosch


Patrocinador



Otros Reportajes:


Los más comentados:




Publicidad




Patrocinador




3 comentarios en Rubén Darío

  1. Rubén Darío está considerado como el poeta más importante que escribió en español fuera de España. Su literatura es magistral.

  2. Rubén Darío fue el inspirador y máximo representante del Modernismo. El escritor destaca por la riqueza y musicalidad de su poesía y por las invenciones métricas que aportó a la lírica en lengua castellana, inspiradas en parte en Victor Hugo.

  3. Abundaron en las obras de Rubén Darío imágenes exóticas, metáforas, símbolos y figuras retóricas. Fue proclamado por sus colegas como el padre del modernismo.

Publicidad



En colaboración:
Fox   National Geographic Channel   Feelnoise   Foxlife   Guinness World Records   Phaidon   Blume   Editorial Planeta

| PortalMundos.com Internacional |
fltx Europa: España fltx América del Norte: México, US en español fltx América Central: Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana fltx América del Sur: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela

PortalMundos Factory, S.L. | 2000 - 2013 | Hosting Profesional por :: isyourhost.com ::