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Molière

Molière pertenece a esas ilustres figuras universales que han dejado su huella tanto en el pasado como en nuestro presente. Sus obras son referencias ineludibles a la hora de sumergirse el mundo literario.

El polivalente autor supo captar con una extraordinaria lucidez las costumbres y la naturaleza humana del siglo XVII en Francia. De hecho, se propuso poner en contraste ciertos arcaísmos arraigados fuertemente en las almas más reacias con espíritus atraídos por progresos sociales. La ingeniosidad de Molière aparece en todo su esplendor en el empleo de la farsa, de la comedia, de la caricatura para ridiculizar los vicios, la hipocresía y la pedantería de sus coetáneos. Mas la sagacidad de este maestro de las Bellas Artes impuso una farsa sumamente honda alejada de la superficialidad y bufonada que la caracterizaban, por lo que se le otorgó a la risa, un respeto bien merecido. En otras palabras, el ilustre erudito se esforzó en poner de relieve lo cómico de las tragedias y al vez la tragedia de la comicidad a través de un estilo natural alejado de frases pomposas y metáforas incomprensibles, eso sí, sin moralizar, simplemente actuando como un espejo en el cual la sociedad se veía reflejada en toda honestidad.

El Atolondrado o Los Contratiempos (1653, comedia en cinco actos). Esta obra fue la primera en ser representada, primeramente en Lyon y después en París. Molière se inspiró de una farsa italiana, L’Innavertito, pero el texto de nuestro autor francés posee su propia originalidad.
Como se ha mencionado anteriormente, la sociedad del siglo XVII se convirtió para Juan Bautista Poquelin en un excepcional vivero de excentricidades propicias a ser ridiculizadas y a la denuncia. Cada obra es un intento por parte del artista de toma de conciencia popular, así ante el espectador o el lector se desarrollan en una misma comedia temas múltiples, no obstante, se destacará a continuación las problemáticas más relevantes:

En El Médico Volante (1654, comedia en un acto), El Doctor Amoroso (1658, comedia en tres actos), El Amor Médico (1665, comedia en tres actos), El Médico a La Fuerza (1666, comedia en tres actos) y El Enfermo Imaginario (1673, comedia en tres actos, última obra escrita y representada por Molière antes de su muerte) se pone de relieve la ignorancia de los médicos de la época que aturdían a sus pacientes con una terminología excesivamente confusa para enmascarar su falta de conocimientos. Además el literato francés les acusaba de pedantería, rasgo que alcanzará su mayor trascendencia en Las Preciosas Ridículas (1659, obra maestra en un acto), donde asistimos a una conversación en un salón mundano entre personajes de la aristocracia. De pronto sobresale un vocabulario extremadamente precioso que ridiculiza a los que lo usan, fanfarronada idiomática que aparece igualmente en Las Sabihondas (1672, comedia en cinco actos), excentricidad erudita que acaba con la gracia y la naturaleza de los seres.

Varias obras parecen nacer en la misma sangre de Molière, en sus propios temores y errores, en efecto a lo largo de su vida nuestro autor se obsesionó con el papel del viejo « barbón » que se ilusiona al creerse capaz de conquistar el amor de una joven.

Recordemos que Molière se casó con Armanda, una doncella de veinte años más joven. En Los Celos del Barbouillé (1654, comedia de un acto), Sganarelle o El Cornudo Imaginario (1660, comedia en un acto), La Escuela de Los Maridos (1661, comedia en tres actos), La Escuela de Las Mujeres (1662, obra maestra de cinco actos) Jorge Dandin o El Marido Humillado (1668, comedia en tres actos) nos reímos de la excesiva credulidad de esos hombres en su plena madurez que se comportan como adolescentes. Los personajes más completos y humanos son: Arnolfo e Inés (La Escuela de Las Mujeres), nuestro barbón desea moldear a una joven inocente para que se convierta en la mujer ideal. Molière denuncia la inquietante voluntad por parte de los maridos de presionar a sus esposas, además de alejarlas del conocimiento para mantenerlas en una tranquilizadora necedad. De hecho, el prolífico autor nos convida a que reflexionemos sobre la importancia de la comunicación y de la vida social para alcanzar una total plenitud. Esta obra provocó intensas reacciones de hostilidad, lo que supuso por parte del talentoso erudito varias contestaciones súlites y terribles que encontramos en La Crítica de La Escuela de Las Mujeres (1663, comedia en un acto) y La Improvisación de Versalles (1663, comedia en un acto).

El Burgués Ennoblecido (1670, comedia en cinco actos) se burla de la obsesión insensata por la ascensión social.
Molière no se olvidó del temible asunto religioso, nos lo ofreció, en especial, en dos majestuosas comedias: Tartufo o El Impostor (1667, comedia en cinco actos que fue prohibida durante cinco años), donde nos encontramos con un perfecto hipócrita, un falso devoto que esconde se corrupción bajo un comportamiento exterior ejemplar. Don Juan en Don Juan o El Convidado de Piedra (1665, comedia en cinco actos) se arrastra en la lujuria y comete sacrilegios sin pensar en las consecuencias celestiales.
La avaricia tampoco tiene escapatoria en la comicidad del autor francés; El Avaro (1668, comedia en cinco actos que procede del Aulularia de Plauto), ni tampoco el desengaño que se transforma en resentimiento; El Misántropo (1666, comedia en cinco actos).
La bibliografía molieresca se compone también de comedias influidas por la Antigüedad, Anfitrión (1668), de obras con una tonalidad pastoral, mitológica o de género heroico; Los Amantes Magníficos (1670), La Princesa de Elida (1664), Psiquis (1671) y Don García de Navarra o El Príncipe Celoso (1661, comedia heroica poco estimada por el público, se la tacha de demasiada grave).
La costumbre de comedias-ballet supuso la creación de varias obras bailables sumamente apreciadas y a veces interpretadas por los Grandes de la Corte ; Los Importunos (1661), El Casamiento a La Fuerza (1664), El Siciliano o El Amor Pintado (1667), El Señor de Pourceaugnac (1669), La Condesa de Escarbañas (1671).

Molière tuvo como meta; convertir la comedia en un cuadro de costumbres, un espejo fiel donde se reflejan los comportamientos y sentimientos humanos y el mejor retrato moral de la sociedad.

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...por Edita Rodríguez ...por Edita Rodríguez


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3 comentarios en Molière

  1. El gran mérito de Molière consistió en adaptar la commedia dell’arte a las formas convencionales del teatro francés, para lo que unificó música, danza y texto y privilegió casi siempre los recursos cómicos, y en luchar contra las hipocresías de su tiempo mediante la ironía.

  2. Su obra fue prohibida en los teatros; Molière fue motejado como el “demonio en sangre humana”, por la iglesia católica; el estado francés le cerró sus puertas y destruía sus posters.

  3. Molière está considerado como el mejor comediógrafo francés, creó una amplia galería de personajes cómicos a través de los cueles exponía los vicios de la sociedad de su época. Las obras de Molière se siguen representando y han sido traducidas a numerosas lenguas.

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