Al igual que sus obras, la vida de Mercè Rodoreda está ligada a los acontecimientos sociales y polÃticos de la época.
Sólo pudo asistir al colegio durante tres años, de 1915 a 1918. Es una novelista autodidacta, que conseguirá su objetivo vital. Éste es el de convertirse en una de las más grandes escritoras del siglo XX, en unos tiempos nada fáciles, marcados por las decepciones y los desastres de la guerra.
La escritora catalana nació en el barrio de Sant Gervasi de Cassoles, en Barcelona. Era la hija única de un contable, el cual amaba profundamente la literatura y en especial la poesÃa. Disfrutaba recitando poemas a su hija cuando ésta todavÃa era una niña. Pero Mercè no pudo contar con el apoyo incondicional de su padre demasiado tiempo. Éste falleció durante la Guerra Civil Española, en un bombardeo. No obstante, pudo contar con el amor de su madre hasta que ésta falleció en 1964.
De los siete a los diez años acude a la escuela. Entonces, desde que muere su abuelo se centra en aprender las tareas básicas de la casa, como cocinar o coser. Sin embargo, no abandona nunca la lectura. Como autodidacta que es, bebe de variadas fuentes que van desde Verdaguer y Ruyra hasta los escritos de quiosco. Más adelante entrará en el mundo del periodismo y conocerá los cÃrculos literarios más interesantes de aquellos tiempos.
En 1928 contrae matrimonio con el hermano de su madre. Éste era Joan GurguÃ, un emigrante a Buenos Aires, catorce años mayor que ella. HabÃa ido a América cuando todavÃa era muy joven y regresó en 1921 con una economÃa bastante consolidada. Después de un año de haberse casado tienen un bebé: Jordi GurguÃ, el hijo único de Rodoreda. Ella nunca habÃa deseado este matrimonio y tampoco el hijo que nació. Por ello toda esta experiencia le resulta traumática. La vida matrimonial no satisface a la escritora y experimenta un anhelo de independencia, cada vez más fuerte. Quiere ser ella misma, escribir, tener un trabajo y sobretodo una vida, que sea propia. AsÃ, cada dÃa acude un rato a la vivienda materna de Manuel Angelon. Allà es donde la novelista aprovecha para realizar sus escritos, concretamente en el palomar. En este rincón silencioso, entre palomas, se inspirará para escribir “La plaça del diamant”.
A principios de los años 30, la novelista está totalmente inmersa en la literatura. Ello le permite evadirse de una realidad que no la satisface para nada. En esta época empieza realmente su carrera como escritora, la cual irá consolidándose progresivamente. Paulatinamente, irá perfeccionando su estilo y colaborará en diferentes periódicos i revistas importantes. Sobretodo realiza cuentos para “Meridià ” o “Revista de Catalunya”, entre otras publicaciones. También comienza a escribir algunas novelas, que menos la última, la autora acabarÃa rechazando: “Sóc una dona honrada” (1932), “Del que hom no pot fugir” (1934), “Un dia en la vida d’un home” (1934), “Crim”(1936) y “Aloma” (1938). Con esta última ganó el Premio Crexellls. Las otras mencionadas no se encuentran entre sus obras completas. Fueron tiempos fructÃferos y llenos de actividad. La novelista trabajó entonces en el Comisariado de Propaganda de la Generalitat de Cataluña. También fue miembro de la Insitución de las Letras Catalanas.
En 1939 empieza su exilio. Se va a vivir al castillo de Roissy-en-Brie, cerca de parÃs, con otros escritores catalanes como Pere Calders, Joan Oliver o Armand Obiols. Con éste último, que estaba casado, Rodoreda tendrÃa una relación sentimental un tanto difÃcil. Pero esta durarÃa hasta la muerte de él en 1971. Casi todos los novelistas exiliados se fueron a América. No obstante, Mercè Rodoreda y Armand Obiols se quedaron en el paÃs donde estaban. AllÃ, vieron como venÃan los nazis a ParÃs y se fueron caminando, en busca de un lugar más seguro.
La pareja vivió en distintos sitios pero regresó a ParÃs en 1946. Era una época dura, llena de incertidumbre y de penurias económicas. Por ello, la novelista no se podÃa centrar del todo en la escritura. Sin embargo, las obras dramáticas de Rodoreda pertenecen a este periodo de exilio (1940-1950). Es en 1946 cuando empieza a realizar poesÃa lÃrica. Escribe sonetos para una obra titulada: “Món d’Ulisses”. Trabajará en ello hasta los años cincuenta. Algunos de estos sonetos salieron en la Revista, en 1947. Ese mismo año consiguió la Flor Natural en los Juegos Florales de Londres. Al año siguiente, ganó también un certamen de este tipo, en ParÃs. Al cabo de un año, ganó el concurso en Montevideo y allà fue proclamada “Mestra en Gai Saber”.
En 1954 Obiols consigue un trabajo como traductor en las Naciones Unidas, en Ginebra. AsÃ, a Rodoreda le llega por fin la estabilidad económica que tanto deseaba. Ya más tranquila, y sin preocupaciones económicas de ningún tipo, la escritora catalana entra en un momento de creatividad impresionante. A todos los cuentos que habÃa escrito en revistas del exilio, le añade unos cuantos más y acaba con su silencio de veinte años, publicando: “Vint-i-dos contes” (1958). Gracias a esta obra se hizo con el premio Victor Català . Este éxito será un gran estÃmulo para Rodoreda que de inmediato se pone a escribir tres novelas, casi al mismo tiempo. Éstas son: “Jardà vora el mar”, “La plaça del Diamant” y “La Mort i la Primavera”.
Presenta su libro “La plaça del Diamant” en la convocatoria del premio Sant Jordi, en 1960, y no tiene éxito alguno. No obstante consigue publicar esta obra en 1962 y con ello se reafirmó como escritora de prestigio. En 1966 recibió el premio Sant Jordi por la novela: “El carrer de les Camèlies”. El libro recibió más tarde el premio de la CrÃtica (1967) y el premio Ramon Llull (1969). Luego saldrÃan a la luz las siguientes obras: “La meva Cristina i altres contes” (1967), “Jardà vora el mar” (1967) y la segunda versión de “Aloma” (1969).
En 1971 muere Obiols repentinamente. La escritora se siente sola en Ginebra y regresa a Cataluña. En su tierra natal escribirá su obra magna “Mirall Trencat” (1974). Luego realizará “Semblava de seda” (1978), “Tots els contes” (1979), “Viatges i flors” (1980) y “Quanta, quanta guerra” (1980). Recibió el Premi d’Honor de les Lletres Catalanes en 1980. Tres años más tarde, el 13 de abril de 1983, fallecerÃa de un cáncer, al poco tiempo de habérselo diagnosticado.

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Mercè Rodoreda es la principal autora de la narrativa contemporánea en lengua catalana. Me gusta mucho sus libros.
Me ha gustado leer la biografÃa de Mercè Rodoreda, una escritora que en 1980 recibió el Premi d’Honor de les Lletres Catalanes.