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Las desventuras del joven Werther, de Johann Wofgang Goethe

Puro romanticismo. Esto es lo que vamos a encontrar al leernos el libro de Goethe: “Las desventuras del joven Werther”.

Se trata de una obra que obtuvo una grandísima fama desde su publicación (1774), momento a partir del cual se convirtió ya en un clásico. Su impacto social no fue menor. Y es que el suicidio del protagonista influenció a muchos lectores, que con mal de amores decidieron acabar igual que Werther… triste final.

Johann Wofgang Goethe (1749-1832) fue uno de los más grandes representantes del Romanticismo. Poeta, escritor, filósofo, abogado y dramaturgo. Un genio polifacético que supo estar justo a tiempo en el lugar adecuado. Consiguió llevar el movimiento romántico a su clímax. Ya de pequeño, mostró siempre una gran pasión por el arte, el cual revolucionaría de mayor.
La novela se centra en Werther, un joven apasionado, sensible, sentimental, romántico… puro corazón, en definitiva. Nos cuenta sus quebraderos de cabeza, que provienen del famoso mal de amor, por el que todo el mundo pasa alguna vez. Nos enteramos de todo lo que le sucede al protagonista a través de las cartas que éste escribe a su amigo Wilhelm. A él le cuenta todas sus vivencias en su traslado a un pequeño pueblo. Allí vivirá inicialmente una etapa feliz, dedicándose a la pintura y a la lectura. Werther se siente dichoso, ya que se halla rodeado de tranquilidad y belleza. Hay una naturaleza espléndida cerca de su casa, gente buena y sencilla, niños encantadores… Pero una noche el joven conoce a Charlotte S., hija del administrador. Desde ese momento su vida, que girará solamente en torno a ella, dará un cambio radical.

La importancia de la imaginación, el sentimiento y la intuición, llevan a que en esta obra reine la pasión y la sensibilidad. Por ello, prima el contenido frente a la forma. Todo esto facilita que la trama sea rápida, amena, fresca y también compleja. Hay una fusión de géneros: la tragicomedia y la unión de lo grotesco y lo sublime. También hay una gran libertad estilística, ya que lo que importa es el sentimiento que se transmite. El autor quiere afectar al lector, que no se quede indiferente. Para ello antepone el contenido a la forma. Y es que ésta última puede llegar a atar lo que surge directamente del interior y esto es precisamente lo que no quiere Goethe.
El escritor se sirve de dos técnicas narrativas. De esta forma a menudo es un narrador objetivo, sobretodo en el principio. Así, en los párrafos iniciales un personaje externo a la trama nos explica cómo ocurren los sucesos en un espacio y tiempo determinado. Solamente cuenta al lector de lo que está siendo testigo. Ejemplo de ello es el fragmento: “llegó a casa y quitó la luz de la mano del muchacho que quería alumbrarle, empezó a dar vueltas por su cuarto, lloró ruidosamente, habló excitado consigo mismo, y anduvo violentamente de un lado para otro”. Pero por otro lado, por ejemplo durante la carta que el protagonista escribe a Lotte, utiliza la técnica del monólogo interior.

El tema principal del libro es la suprema importancia del amor. Un sentimiento en este caso, totalmente apasionado, que llega a afectar de tal manera al protagonista, que lo lleva a la muerte. Werther se deja abatir por éste. Pero al mismo tiempo, este joven es alabado a la categoría de héroe. Se trata del encanto del perdedor. Es un tipo corriente, por lo que todo el mundo se identifica con él.
El libro, como el Romanticismo, exagera y deifica los sentimientos. Ello llega hasta tal punto, que parece ser la razón vital del protagonista, que hace que de ello dependa su existencia. La idealización es una parte fundamental de este movimiento literario, así como del amor de Werther. Los niños son a menudo un reflejo de esta idealización, ya que en ellos todo es esperanza y felicidad. Así, aparecen varias alusiones a los niños en el libro. Pero el hombre romántico, al despertar de sus sueños ideales y comprobar la dura realidad de la vida, opta a menudo por viajar o por desaparecer del mapa. A este tipo de finales suele llevar la exageración. Sin embargo, se trata de un libro fascinante, que te atrapa. Es de esos que no puedes parar de leer. Sobretodo si logras identificarte en algún punto con el protagonista. Algo nada difícil, ya que tenemos la sensación que Werther es un amigo de toda la vida que nos explica sus problemas. Tal es la maestría de Goethe.

El individualismo, las ansias de libertad, el egocentrismo y como consecuencia el aislamiento, son características fundamentales para entender esta novela. Werther da una relevancia tal a su pasión amorosa, que se aleja del mundo. Parece que sólo existe lo que siente. Éste es a menudo el error más grande del interesante hombre romántico, que no se adecua mínimamente a la realidad. Según el egocéntrico, la sociedad no podría entender una pena tan fuerte y tan única como la suya. Al mismo tiempo, Werther cree ser el ombligo del mundo. No existen más problemas que los suyos. Eso sí, la espontaneidad y la emoción del texto, hacen que sea un personaje y una obra irresistible, aunque criticable. Sobretodo por la figura de Werther, la cual suele generar amor incondicional u odio completo. Y es que si de algo no entiende el joven protagonista es de medias tintas. Él apuesta todo por lo que quiere y por lo que ama.

La nostalgia es otra parte importante de la obra. Werther ve la realidad a través de su mirada melancólica, producida por el desencanto de un ideal que no existe. La nostalgia romántica se plasma a veces gracias a las ruinas, a lo misterioso y a todo aquellos que aluda al pasado. Lo sobrenatural también es esencial. Pero el Romanticismo también es lo contrario que el aburrimiento, ya que éste último es la ausencia de emociones, algo inconcebible para un soñador. La rebeldía de los románticos, como el joven de la novela, los lleva a huir de las normas y de todo lo establecido. Ello sería demasiado aburrido e insufrible. No pueden soportar la frialdad. Es la exageración del sentimiento hasta el límite. Un límite que sería interesante saber encontrar, ya que con éste la fuerza y el encanto del Romanticismo tendrían razón de ser. Porque ¿quién no podría decir que Werther, como tantas veces ocurre en la vida, se curara al final de sus heridas? El pobre “héroe” romántico ya no podrá responder jamás. Y es que el sentimiento le cegó, de forma irreparable.








...por Carme Bosch ...por Carme Bosch


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3 comentarios en Las desventuras del joven Werther, de Johann Wofgang Goethe

  1. Reportaje muy completo que nos da una idea clara del contenido de este maravilloso libro. La redacción está en su punto y no se hace larga. Los detalles que se explicitan son propicios para darnos un buen punto de partida al comenzar la lectura. Además está la explicación del movimiento Romántico que complementa perfectamente.

    ¡Brillante! A Goethe le hubiera gustado.

  2. La obra causó gran suspicacía en mi metafora. Creo, yo, que esta obra literaría se da por que es un amor prohibido, inalcanzable, Weter es un chico muy desgraciado en la vida, no tuvo suerte, todo le fue mal, ¡Por qué Dios mio!. A mi parecer, esta obra representa a todas las personas que no “aguantan” su vida.

  3. Creo que la lectura de “Las desventuras del joven Werther” de Johann Wofgang Goethe es desde tu momento histórico, juzgando a priori la novela. Primero hay que entender que es un Bildungsroman que pretendía hacer consciente que moderno obtendrá su liberación en cuanto sea capaz de entenderse a sí mismo como un complejo unificador de tendencias singulares y las relaciones sociales-generales, como diría Salmeron. Werther va a la realidad, se apropia de ella, se abre a otros y al mundo para construir mundo… pero hay un peligro en esto que no suele percatarse uno en La Bildung -formación-: el problema de tener experiencia -erfahrung- es que al momento de ver realmente la realidad -en este caso, una realidad como ficción que ha escrito en el lenguaje el desmedido mundo de la razón-, esa fractura de lo que realmente son las cosas, o uno ve y se va en joda -por lo terrible y monstruoso que es verse realmente uno en el mundo- o se queda y se vuelve loco.

    Creo que Werther intentó decir la realidad que vio -en ese instante ya es loco- y no pudo crear un espacio donde vivir, por lo que decide morir… no es que haya egocentrismo, esa es una lectura moderna de Werther… él es mundo, porque se abrió a los otros.

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