buscar
Espanol flagIngles flag






Tiempo estimado de lectura 6:04 min. rellotge



La Metamorfosis, de Franz Kafka

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana de su inquieto sueño, se encontró en la cama convertido en un insecto gigante. Estaba acostado sobre una espalda dura como una coraza y, si levantaba un poco la cabeza, veía su vientre abombado, de color marrón y surcado por unas estrías duras.

Así empieza La Metamorfosis, de Franz Kafka, escritor checo cuya obra está considerada como una de las más importantes, significativas e influyentes de la literatura moderna, a la vez que una de las más controvertidas y difíciles de interpretar.

La Metamorfosis fue escrita en 1915 en Praga, ciudad a la cual han confluido y confluyen todavía culturas distintas, no siempre compatibles, y que entonces era la capital del reino de Bohemia, integrado a su vez al Imperio Austro-Húngaro. Kafka creció en este territorio, marcado por las disputas políticas entre los checos y los alemanes de la zona de Bohemia y, económicamente, dominado por las minorías alemana y judía que, en el ámbito social y cultural, vivían muy alejadas del grueso de la población checa, perteneciente a la clase trabajadora. A pesar de dominar las dos lenguas oficiales del país, el checo y el alemán, Kafka se decantó por la segunda para escribir sus obras. De todas formas, como judío que era, lo tuvo difícil para integrarse a cualquiera de los círculos intelectuales de la ciudad. Sin embargo, este desarraigo social le permitió gozar de una independencia absoluta, escapando de cualquier tipo de provincialismo y de presiones culturales y, por lo tanto, estableciendo una vía propia que después conferiría a su obra un valor de dimensiones globales.

La Metamorfosi se sitúa en la Praga de 1912 y narra la historia de un comerciante, Gregor Samsa, que una mañana se despierta convertido en un monstruoso insecto. La puerta de su habitación separa el mundo de la fantasía con el de la realidad, estando en esta última su familia. Gregor no se anima a enfrentarse con la realidad hasta que llega su gerente y le insinúa que está robando en el almacén. Gregor consigue entonces levantarse de la cama y dirigirse a la puerta, que abre con dificultad. Al salir, el gerente chilla y recula, la madre se desmaya y el padre rompe a llorar. Gregor intenta calmar al gerente y evitar el despido, pero este huye despavorido de la casa. Ante esto, el padre se enfada y empuja brutalmente a Gregor a su habitación.

Después de este episodio, la metamorfosis de Gregor, considerada como una verdadera maldición por parte de su familia (que dependía en gran medida de los ingresos de Gregor), se convierte en el elemento que rompe con las costumbres de ésta, aunque ahora adopta de nuevas y empieza a habituarse a la situación. Greta le lleva comida a su hermano, primero platos apetitosos para cualquier ser humano y, finalmente, otros mucho más apropiados para un insecto. Ella es la única que entra en la habitación de Gregor, la única que lo alimenta y le cuida, a pesar de que es incapaz de descubrir la sensibilidad humana que se esconde tras el repugnante escarabajo. El desgraciado Gregor intenta por todos los medios evitar el apuro a su hermana, por ejemplo, ocultándose bajo una sábana cuando ella entra en la habitación. Como muy bien afirma Nabokov, “su naturaleza escarabajil, aunque deforma y degrada su cuerpo, parece aflorar en él toda su dulzura humana”¹. Gregor, físicamente repulsivo, es la bondad personificada.

Dos meses después de la metamorfosis, la madre entra en la madriguera de Gregor por primera vez, con la intención de ayudar a Greta a sacar los muebles de la habitación para que Gregor pueda moverse con facilidad en su trayecto hacia la ventana, que de un tiempo a esta parte le atrae irremediablemente a contemplar el deformado y borroso mundo exterior. Gregor se aferra al cuadro cuyo marco hizo él mismo, pero en su intento es descubierto por la madre que, horrorizada, pierde el conocimiento. La hermana corre hacia la habitación de al lado en busca de algún medicamento que pueda reanimarla y Gregor, angustiado, la sigue. Desgraciadamente, uno de los frascos cae al suelo y hiere al indefenso insecto. Cuando el padre llega a casa y lo ve fuera de su refugio, empieza a bombardearlo con manzanas, una de las cuales se le clava a la espalda. Finalmente, sin embargo, la madre sale de la habitación y, desesperada, le ruega al marido que no lo mate.

Mientras Gregor se repone de la grave herida, la familia Samsa va desintegrándose poco a poco. Despiden a la criada y contratan a una asistenta más económica, a la vez que se ven obligados a vender algunas de las joyas familiares. La hermana cada vez tiene menos cuidado en alimentar a Gregor y en limpiar su habitación. Sin embargo, Gregor recibe un soplo de ternura por parte de la nueva asistenta, que en vez de asustarle la presencia de tan desagradable criatura, parece que incluso le guste. Por otro lado, entran a vivir en la casa de los Samsa tres huéspedes, seres oscuros y maniáticos que obligan a modificar el orden del piso.

Una noche Greta empieza a tocar lastimosamente el violín para los inquilinos. Inesperadamente, Gregor se siente atraído por la música, que su anterior estado humano, lo aburría enormemente. La atracción es tan grande que no puede evitar entrar en la sala de estar y acercarse a su hermana. Uno de los huéspedes lo descubre e, indignado, abandona la casa junto a los otros dos compañeros. Encolerizada, Greta determina liberarse del escarabajo, expulsarlo del hogar. Y, de alguna forma, lo consigue poco después, ya que durante esa noche, Gregor, definitivamente herido en cuerpo y alma, fallece. Al día siguiente, la mujer de la limpieza descubre el cadáver y se encarga de hacerlo desaparecer. En un abrir y cerrar de ojos el alivio se apodera de la familia Samsa, que recupera el poder y la vitalidad: echan a los huéspedes y a la criada y, todos juntos, recobran la esperanza en un futuro tan radiante como la primavera que justo empieza a visitarles.

La Metamorfosis puede considerarse, pues, la toma de conciencia de una alteridad, de una diversidad que distingue e incomunica al individuo de la realidad circundante. Es necesario remarcar como el tema del aislamiento y de la exclusión asume una cruda evidencia por el hecho de que la diversidad del individuo no sólo se siente interiormente, sino que se manifiesta también visiblemente, a través de la monstruosa transformación del protagonista, Gregor, en una especie de escarabajo.

De alguna forma Gregor Samsa se corresponde con Raskolnikov, el protagonista de Crimen y Castigo, de Fiodor Dovstoievsky. Sin embargo, el insecto de La Metamorfosi nace cuando Kafka transforma el gusano, el piojo estético en el que se ha convertido Raskolnikov, en un insecto real, utilizando una de sus herramientas más poderosas: la literalidad. Con ella desmonta la metáfora que sostiene al “insecto moral”, dejando solo al animal, sin otro calificativo añadido, hecho que conduce a la metáfora a límites no explorados hasta entonces en el mundo de la literatura. De hecho, el verdadero valor de la novela es la siniestra precisión, objetividad y naturaleza con la cual Kafka describe la nueva vida bestial de este hombre convertido en un insecto inmundo. En este sentido, Kafka recibe la influencia de Flaubert, contrario al preciosismo literario y a las intrusiones de los sentimientos personales del autor. De toda manera, hay que decir que algunos críticos han visto en Gregor Samsa el alter ego de Kafka. Como él, Kafka fue un hombre aislado y, en cierto sentido, tenía la sensación de ser un parásito a ojos de su padre. Así lo expresó en una carta dirigida a éste en 1919.

La obra de Kafka está impregnada de una atmósfera opresiva, angustiante y oscura, muchas veces irreal y que termina atrapando a sus personajes en un mundo autócrata e injusto, alienante. Es innegable que en su obra hay cierto condimento religioso y que sus sentimientos respecto a la existencia tienen ciertas analogías con el pensamiento de Kierkegaard. La soledad, el sentido de la existencia, el desamparo, el absurdo o el aislamiento son algunos de los ejes que vertebran su producción literaria y que ejercerán una influencia capital en posteriores pensadores y escritores de talante existencial, como Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Albert Camus y Miguel de Unamuno.

Franz Kafka se erige, pues, como el visionario y uno de los precursores del existencialismo literario, avanzándose a los graves y angustiantes problemas provocados por una colectividad opresora y dominada tan solo por unos pocos.

¹ NABOKOV, Vladimir, Curso de literatura europea, Ediciones B, 1999, Barcelona, pág. 387.








...por Coral Malanda ...por Coral Malanda


Patrocinador



Otros Reportajes:


Los más comentados:




Publicidad




Patrocinador




3 comentarios en La Metamorfosis, de Franz Kafka

  1. ¿Cual es el valor literario de “La metamorfosis” de Franz Kafka?

  2. En “La Metamorfosis”, me sorprendió el sentimiento de culpa de Gregorio al robar en su trabajo para de esa manera justificar las acusaciones de su familia y en especial su padre al considerarlo un inútil, acusaciones que él consideraba injustas pero en el fondo él justificaba y para reafirmarlas robaba.

  3. Kafka es un hombre con el que no comparto ni una de sus ideas y que francamente consigue aburrirme muchísimo.

Publicidad



En colaboración:
Fox   National Geographic Channel   Feelnoise   Foxlife   Guinness World Records   Phaidon   Blume   Editorial Planeta

| PortalMundos.com Internacional |
fltx Europa: España fltx América del Norte: México, US en español fltx América Central: Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana fltx América del Sur: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela

PortalMundos Factory, S.L. | 2000 - 2013 | Hosting Profesional por :: isyourhost.com ::