La primera obra editada de Charlotte Brönte fue “Jane Eyre”, en octubre de 1847. Se convirtió pronto en todo un éxito, ya que encandiló enseguida al público victoriano.
En esta inmortal novela de la escritora inglesa hallaremos personajes, situaciones y sentimientos, que son reflejo de un apasionante mundo interior. Charlotte Brönte sabe transmitir a la perfección los sentimientos y el carácter de los protagonistas. AsÃ, consigue que el lector se involucre y viva la historia como si le sucediera a él mismo.
Charlotte Brönte se inspiró para escribir “Jane Eyre”, sobretodo debido a su experiencia en un colegio de pésimas condiciones materiales y humanas, llamado Clergy Daughters. Más adelante ejercerá de profesora en esta escuela. Pero al caer “enferma de melancolÃa” renunciará al empleo. Era una persona sensible, marcada por su duro pasado de colegiala, época infantil en que vio morir a sus dos hermanas mayores, MarÃa y Elizabeth. Éstas habÃan contraÃdo tuberculosis en la mencionada escuela.
Al igual que Charlotte, la protagonista de la novela: Jane, tiene una infancia muy dura. Se trata de una niña huérfana de padre y madre, que inicialmente vive en casa de su tÃa. Allà será maltratada por sus primos y su tÃa. No recibirá el más mÃnimo cariño, sino todo lo contrario. Asà se verá inmersa en una serie de desgraciados incidentes que sólo sirven para humillarla. No obstante, la jovencita aprenderá de esta situación.
Más tarde, la novela se centra en el decadente internado, al cual le envÃa su tÃa. Allà vivirá varias experiencias nada fáciles, entre ellas la muerte de una amiga Ãntima. Sin embargo, en este perÃodo ya vemos cómo se va forjando el carácter de Jane, la cual llega a convertirse en una joven instruida, educada y buena. Y es que en este colegio la muchacha aprende a substituir el incómodo y doloroso odio hacia sus semejantes, por un sentimiento más positivo.
Después de la etapa colegial, la joven se convierte en una institutriz particular. AsÃ, se va a vivir a casa del señor Rochester para poder educar a la ahijada de éste. Entre estos dos personajes va a surgir una relación de lo más interesante. La especial e introvertida Jane Eyre logrará pronto captar la atención del señor Rochester. Entre ellos dos surgirá una historia… digna de ser leÃda.
En esta obra hallamos diferentes caracterÃsticas románticas. De este modo, ya de pequeña, Jane muestra todos sus sentimientos de humillación y a la vez de valentÃa. AsÃ, la pequeña comenta a su malvada tÃa: “usted cree que no tengo sentimientos y que puedo pasar sin un poco de cariño o de bondad; pero no me es posible vivir asÃ; y usted no tiene piedad. Recordaré en qué forma me empujó hacia atrás –brutal y violentamente- en la habitación roja, y me encerró allà para dejarme morir, aunque estaba en la agonÃa, aunque sofocada por la pena gritaba ¡tenga piedad! ¡tenga piedad! ¡tenga piedad tÃa Reed!, y tuve que sufrir ese castigo porque el malvado de su hijo me golpeó y me tumbó a golpes sin motivo. A todo aquel que me lo pregunte, le contaré esto. La gente cree que usted es una mujer buena, pero es mala, de corazón duro. ¡Usted es una falsa!”. Como vemos, después de sufrir varios maltratos tanto fÃsicos como psicológicos la pequeña Jane coge fuerzas y por fin consigue encararse a su tÃa. Este fragmento, pues, es imprescindible en la obra y nos muestra ya la evolución del personaje protagonista, que pasa de ser una niña acobardada a ser un alma inquieta y ansiosa de justicia.
Por otro lado, cuando Jane Eyre es mayor, el romanticismo de la novela proviene ya de otras fuentes de inspiración, de acuerdo con la edad de la muchacha. AsÃ, la joven que se convierte en institutriz mantiene una relación especial con el señor Rochester. Ésta evolucionará y finalmente acabará por ser un amor de lo más apasionado y auténtico. Ello lo comprobamos en diferentes pasajes de la novela. Pero es digno de ser mencionado el siguiente fragmento, en el que Rochester manifiesta sus sentimientos hacia Jane, la cual ha conseguido abrir una luz de esperanza en su oscura vida. Su amada tiene el poder de hacerle ver las cosas de distinta forma. La realidad, ahora que está enamorado, le parece mucho más bella y con más sentido que antes. De este forma Rochester afirma: “Me agrada este dÃa, este cielo, la dureza y quietud del mundo bajo esta helada. Me gusta Thornfield, su antigüedad, su retiro, sus viejos cuervos y sus árboles espinosos, su fachada gris y la lÃnea de sus ventanas oscuras que reflejan ese firmamento color acero. Y sin embargo, ¿durante cuánto tiempo he aborrecido hasta el recuerdo de esta casa, huyéndole como si estuviera apestada?”.
“Jane Eyre” es el retrato de una mujer valiente, que tiene miedo pero que no se esconde. Que sufre, pero que no tira nunca la toalla, que llora, pero no se rinde. Es una persona con carácter. Ya desde los inicios del libro, vemos como la protagonista no se conforma con su destino. Prefiere ser castigada que aceptar de forma sumisa los insultos y los castigos corporales a la que la someten sus parientes. Se trata de una personalidad fuerte, aún y con todo lo que tiene que soportar. AsÃ, logra forjarse un camino y superarse, no obstante las dificultades. Y es que la muchacha no cuenta con ayuda alguna, ni siquiera la de su belleza. Es una chica más bien fea que tiene además una constitución enfermiza. Pero su rebeldÃa la llevará, en más de una ocasión, a poner en tela de juicio lo que la sociedad y las personas consideran intocable. Asà Jane choca con unas normas establecidas, a menudo absurdas y rÃgidas, las cuales se atreve a cuestionar. Además de esta actitud, imperdonable para la época victoriana, cuando se descubrió que el supuesto autor de la novela, Currer Bell, era en realidad Charlotte Brönte, surgió la polémica. Ello dio lugar a un cierto escándalo social, ya que el perfil de mujer que es descrito en el libro, se avanzaba con creces a la sociedad de la época.
Sin duda alguna “Jane Eyre” es un libro que vale la pena. Tanto por su fuerza dramática como por su profundidad sentimental y psicológica esta novela se ha reconocido como la obra magna que es, más allá de las crÃticas de ser un puro folletÃn. Este último adjetivo, ha sido fruto a menudo de los prejuicios de los que ni siquiera lo han leÃdo. No obstante, está claro que el libro puede gustar o no, dependiendo en gran parte de si nos agrada el género romántico… y las obras que hacen pensar.

Enlaces Patrocinados:
Otros Reportajes:
Juan de Mairena, de Antonio Machado »
Grandes Esperanzas, de Charles Dickens »










Estás en:


Estás en:
MundoLiteratura | Grandes Obras | Jane Eyre, de Charlotte Brönte

