buscar
Espanol flagIngles flag






Tiempo estimado de lectura 4:56 min. rellotge



Hamlet, de William Shakespeare

Shakespeare es al mundo de la literatura lo que Hamlet es al dominio imaginario del personaje literario: un espíritu que lo permeabiliza todo, que no puede ser confinado.¹

Tiene razón Harold Bloom cuando define con estas palabras lo que supone la obra shakespeariana en la cultura universal. La multitud de interpretaciones que se han hecho al respecto son una prueba más convincente de ello, y la fascinación que Hamlet ha ejercido sobre los lectores y la crítica en sus cuatro siglos de historia lo demuestran. Para muchos, William Shakespeare se ha convertido en el centro del canon, y Hamlet, juntamente con El rey Lear, en la cota máxima de su poder creador.

Hamlet fue escrita en 1601, cuando el problemático y casi imperial gobierno isabelino estaba a punto de ser relevado por el reinado de Jacob I. La Inglaterra de esa época no fue un mundo con la luminosa estabilidad que a menudo se le atribuye, sino una sociedad que se cuestionaba a ella misma, llena de crisis y conflictos. A pesar de la expansión económica del momento (Londres se convirtió en un centro mercantil y financiero muy importante) y la enorme apertura de nuevas corrientes de pensamiento, las contradicciones eran patentes en todos los ámbitos de la vida inglesa. Es importante destacar que la temática moral, filosófica y espiritual del teatro de Shakespeare está profundamente arraigada a esta realidad cotidiana.

Shakespeare empezó a escribir Hamlet basándose probablemente en una antigua pieza extraviada de Thomas Kyd, inspirada en Histoires Tragiques, una leyenda recobrada en Francia por Belleforest, la cual recibía a su vez la influencia de la Historia Dánica, que Saxus Gramaticus escribió en el siglo XII. A pesar de que la mayor parte de las fuentes literarias inspiradoras de Hamlet son tragedias de venganza, Shakespeare renovó y transformó los elementos arquetípicos de este género, aportándole una profundidad y riqueza que van mucho más allá de esta simple catalogación.

Hamlet es una tragedia en cinco actos de distinta longitud, estructura que se ajusta a la tragedia senequiana y, al mismo tiempo, al teatro isabelino de la época, en el sentido de que las formas dramáticas dependen de los temas, que así pueden desarrollarse con gran libertad y en múltiples direcciones.

El argumento principal de Hamlet es el siguiente: el rey de Dinamarca ha sido asesinado por su hermano Claudio, que ha usurpado el trono y se ha casado, sin respetar las costumbres, con la viuda del muerto, Gertrudis, madre de Hamlet. El fantasma del padre se le aparece a éste, refiriéndole las circunstancias del delito y pidiéndole que le vengue. Hamlet promete obedecer, pero su naturaleza melancólica lo torna indeciso y le obliga a diferir la acción, fingiéndose loco para evitar sospechas y también para comprobar la culpabilidad de Claudio. Su convicción definitiva respecto a ésta llega cuando, haciendo representar a una compañía teatral un drama que reproduce las circunstancias del asesinato de su padre, Claudio no sabe dominar su agitación y abandona la sala. Posteriormente Hamlet visita a su madre e, incitado por el espectro que sólo él ve, la acusa de complicidad. En esta misma escena, Hamlet mata a Polonio, padre de Ofelia y de Laertes y primer ministro del estado, cuando éste estaba escondido tras las cortinas de la habitación para escuchar la conversación entre madre e hijo. Por su parte el rey, decidido a hacer desaparecer a Hamlet, lo envía a Inglaterra con Rosencratz y Guildenstern y concierta que le maten allí. Sin embargo, Hamlet consigue escapar y vuelve a Dinamarca, al igual que el hermano de la desgraciada Ofelia, Laertes, que estaba estudiando en París. Furioso y hambriento de venganza por el asesinato de su padre y el suicidio de Ofelia, desafía a Hamlet a duelo ante la corte. Claudio le propone que utilice una espada envenenada y le proporciona vino con veneno por si falla el combate. Gertrudis brinda por su hijo y bebe de la copa mortífera. Laertes y Hamlet se hieren mortalmente uno al otro. Laertes muere y Hamlet le clava un cuchillo a Claudio, obligándole a beber el resto del veneno, antes de morir él también en brazos de su amigo Horacio. Éste se hace, pues, responsable de restablecer la verdad en el nuevo reinado del príncipe noruego Fortinbrás.

Según la mayoría de críticos, el análisis de Hamlet se reduce al estudio del carácter del protagonista, poseedor de complejos enigmas que lo convierten en una de las figuras más fascinantes de la literatura occidental. Su código ético se esfuma en el camino de la locura disimulada, que le permite desenredar astutamente las intrigas cortesanas y criticar irónicamente todo lo que le rodea. En muchos de estos comentarios burlescos Hamlet (quien, además de intelectual, revela una profunda sensibilidad poética) recurre al monólogo, que funciona a la manera del antiguo coro griego, subrayando las escenas pasadas o presagiando el futuro.

Si bien es cierto que Hamlet se refugia en el ámbito verbal, es mucho más discutible la definición de Hamlet como arquetipo de la duda, ya que en realidad, y al final de la obra, el lector comprueba que el Hamlet racionalista y melancólico decide consumar la venganza cuando su estrategia (el juego de la representación teatral) desenmascara al criminal. Más que dudar, pues, Hamlet teme. A Hamlet no le ciega la confianza, como le sucede a Otelo, otro personaje trágico de Shakespeare; Hamlet es plenamente consciente de la traición de Claudio y del peligro que le rodea. Y precisamente esto es el detonante de la agresividad que se apoderará de él, impulsándole a actuar, atacar y destruir a todo aquél que él considere peligroso.

Por encima de todos estos sentimientos, en Hamlet también encontramos el amor. A través de la emoción afectuosa, Hamlet establece una estrecha relación con cuatro personajes: su padre, su madre, Ofelia y Horacio. Es precisamente el amor paterno el que provoca que Hamlet inicie una lucha con su conciencia. Por lo que se refiere a su madre, Hamlet la estima sinceramente, aunque se ofende con ella al descubrir su implicación en la corrupción de la corte. Los sentimientos amorosos que Ofelia inspira en Hamlet se evidencian claramente durante el entierro de ésta, en el cual el príncipe manifiesta la pasión afectiva y la ternura que sentía por la doncella, inocente víctima de las turbulentas conspiraciones cortesanas. Finalmente, el amor que une a Hamlet y Horacio es un amor fraternal. Horacio es el único amigo de Hamlet y su máximo confidente. Estoico y sabio, y por lo tanto no esclavizado por las pasiones, será el encargado de hacer justicia a Hamlet cuando éste muera.

Después de todo lo dicho, se puede concluir que, a través del arte de tejer la intriga y de desarrollar el carácter del protagonista con todas las contradicciones del ser humano, la escritura shakesperiana convierte a Hamlet en una obra magnífica y trascendental, de muy recomendable lectura.

¹ BLOOM, Harold, El canon occidental. La escuela y los libros de todas las épocas, Anagrama, 1995, Barcelona, pág. 62.








...por Coral Malanda ...por Coral Malanda


Patrocinador



Otros Reportajes:


Los más comentados:




Publicidad




Patrocinador




1 comentario en Hamlet, de William Shakespeare

  1. “Hamlet” es un clásico de la literatura que sólo lo podía escribir un hombre tan extraordinario como lo era William Shakespeare.

Publicidad



En colaboración:
Fox   National Geographic Channel   Feelnoise   Foxlife   Guinness World Records   Phaidon   Blume   Editorial Planeta

| PortalMundos.com Internacional |
fltx Europa: España fltx América del Norte: México, US en español fltx América Central: Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana fltx América del Sur: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela

PortalMundos Factory, S.L. | 2000 - 2013 | Hosting Profesional por :: isyourhost.com ::