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El tragaluz, de Antonio Buero Vallejo

Esta obra, encuadrada en el criticismo social de los años 60, fue creada por el autor español Antonio Buero Vallejo (Guadalajara 1916-2000 Madrid) en su segunda etapa como escritor.

Tras ser un veroz lector sus primeras inquietudes comenzaron en el mundo de la pintura y los estudios de Bellas Artes en Madrid. Tras una crisis religiosa se alistó en el ejército republicano, pero al término de la guerra es encarcelado. Es allí donde conoce al escritor Miguel Hernández y donde se despierta su vocación de dramaturgo. En el año 1947 es indultado y dos años más tarde presenta “Historia de una escalera” al premio Lope de Vega. El galardón se entrega a aquel desconocido autor, la obra es representada en el Teatro Español y resulta ser un éxito.
Desde entonces los mejores escenarios están abiertos a disposición de este dramaturgo inconformista que atrae a todo tipo de público. Gracias a sus obras cosecha diversos premios entre ellos el Nacional de Teatro en convocatorias sucesivas, el Premio Cervantes en 1986 y fue miembro de la Real Academia Española desde 1972.

“El tragaluz” es una de las mejores creaciones literarias de su trayectoria. Como muchas escritas por Buero Vallejo, la obra comienza de forma anodina, contando la historia de una familia pero más tarde se torna hacia un relato social, bajo la presión de la censura.
Se estrenó en octubre de 1967 en el Teatro Bellas Artes de Madrid bajo la dirección de José Osuna. El éxito fue tan grande que tan sólo en Madrid se sobrepasaron las quinientas representaciones. En su mayoría la crítica fue elogiosa, con apenas unas pocas salvedades.

La obra se sitúa en la segunda época del autor con lo que el tema alcanza una temática mucho más social, aunque sin olvidar el enfoque moral. Se puede encajar en una obra histórica, se encuadra aproximadamente en el siglo XXV o XXX, en la que los protagonistas son dos investigadores que proponen al público el experimento de volver a una época pasada, en el siglo XX, para estudiar el drama y las secuelas que sufrió una familia tras la pasada guerra civil española. Los investigadores dicen que “debemos recordar… para que el pasado no nos envenene”. Cumple una función esencial en la vida que es conocer el pasado, que realmente es el presente de los espectadores, para no olvidarlo y asumirlo, dejando atrás los odios y extrayendo lecciones para un futuro.

En la obra se habla de detectores, hechos pretéritos y proyectos espaciales que son elementos de la llamada ciencia ficción. Será importante en ella la reconstrucción de diálogos, las imágenes reales unidas a los pensamientos, pero esta proyección se ve interrumpida por los comentarios de los investigadores. Los personajes acostumbran a imaginarse cosas importantes tales como el ruido del tren, que traduce la obsesión y el recuerdo.
Las vidas de los personajes están marcadas por la guerra y por el dramatismo que trajo consigo. Algunas secuelas son la muerte de una hija, la pobreza,… pero sobretodo el trágico final de una guerra vivida intensamente.

Buero Vallejo situó “El tragaluz” en la atención del “caso singular”, se adentra en cada uno de los personajes para conocerlos particularmente, con lo que salta con facilidad del plano individual al social.
El drama intercala lo público, relacionado con la guerra y las circunstancias políticas, y lo privado, la conducta particular de cada uno de los personajes.
Los personajes de la obra son esquemáticos y podrían dividirse en dos categorías, por una parte aquellos que han cogido el tren como Vicente, representa la acción porque es un hombre de 40 años que trabaja en una editorial y que ha sabido sobrevivir, y por otra los personajes que no lo cogieron.
El sentido que tiene haber cogido el tren significa que ha sido una persona que a pesar de estar en la posguerra ha sabido salir adelante en la vida y ha ido superando los baches que se le presentaban.
Sin embargo hay otros personajes como Mario, hermano de Vicente, que representan la contemplación, son aquellos que ven la vida pasar y se quedan mirando, es decir, que se niegan a integrarse en la sociedad y adopta la situación más fácil: la de ser una víctima.

Un papel clave en el argumento de “El tragaluz” es el que desempeña el padre de los dos personajes presentados anteriormente. Su locura se presenta como una tara psíquica producida a partir de los horrores vividos por la guerra civil, y sus desvaríos son producto de la intención central que el autor quiere dar a su obra. En todo momento este personaje formula la pregunta “¿Quién es ese?” y su afán es recortar figuras de las postales mientras dice “al que puedo, lo salvo”, como refiriéndose que al que puede lo sube al tren, que es el hilo conductor de la obra teatral.
Sin embargo, la madre de la familia encarna la antítesis a pesar de ser una víctima como el padre y proyecta el sentimiento del amor y el perdón, su mayor deseo es mantener la paz familiar.
Encarna es un personaje que se encuentra entre los dos hermanos, es otra víctima que se quedó sin fuerzas, es una mujer de 25 años, secretaria y amante de Vicente y amiga de Mario.
Otro personaje importante pero que no aparece en escena es Beltrán, un hombre del que se habla mucho pero que representa al escritor disconforme e íntegro. Su función es contribuir a la caracterización de los dos hermanos, Vicente y Mario.

El desarrollo de “El tragaluz” es esencialmente el avance paulatino, gradual, hacia el descubrimiento de la raíz secreta del drama. La construcción de la obra se presenta en dos partes, como una sucesión de grandes bloques separados por intervenciones de los investigadores en las que se marcan las elipsis temporales.
La primera parte se compone del primer día y de otro, siete días después. La parte segunda incluye ocho días más tarde, veintiséis horas después y once días después. En total la acción dura más o menos un mes y está articulado como una sucesión de confrontaciones diversas, que muchas de ellas giran alrededor de Vicente, por ejemplo: Vicente-Encarna, Vicente-Mario, Mario-Encarna,…
El escenario de la obra es múltiple que transcurre en varios lugares: la vivienda en el semisótano, la oficina, la calle (un cafetín y un muro callejero).

Es importante destacar los aspectos técnicos de la obra, tales como los efectos de luminotecnia que son las ráfagas de luz, las sombras,… y los efectos sonoros como la metáfora escénica que es el ruido del tren.
Buero Vallejo cuida el lenguaje sencillo, pulcro y sobrio, aunque en ciertos momentos se señala una intensidad expresiva que se encuentra al servicio de la más plena comunicación con el espectador.
La obra se desarrolla con varios planos, el histórico que es el más concreto, el social que se desarrolla como el más amplio, y el más general incluye a la vez el social, ético y filosófico.

Sin duda en todo momento Buero pretende con esta obra la participación del espectador, es una invitación con una actitud crítica a la valoración y justificación del experimento que presenta.








...por Saray Maestro ...por Saray Maestro


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