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El nombre de la rosa, de Umberto Eco

Esta obra maestra es la primera novela escrita por Umberto Eco. Fue publicada en 1980 convirtiéndose rápidamente en un referente literario que daría gran fama a su autor.

Umberto Eco nació en Alessandria el cinco de enero de 1932. Cursó estudios en la Universidad de Turín y, tras trabajar para la RAI y desempeñar varios cargos de profesor en distintas universidades italianas, pasó a ser docente de semiótica en la Universidad de Bolonia en 1971. Sus trabajos sobre el análisis de los signos y sus significados tienen fama mundial pero, después de la publicación de El nombre de la rosa, se le conoce más por su labor de literato.

Todo comienza a finales de noviembre de 1327 en las cercanías de una abadía situada en el norte de Italia. Adso de Melk narra en primera persona, desde una celda en el monasterio de Melk, un episodio de su vida que sucedió sesenta años atrás, cuando era el joven discípulo del admirado Fray Guillermo de Baskerville. Ambos llegan a la abadía y, lo que parecía una simple visita, se convirtió en una aventura peligrosa que marcaría sus vidas. El abad, al descubrir las implacables habilidades deductivas del franciscano, le pone al tanto de un crimen perpetrado pocos días antes en la propia abadía con la esperanza de que el monje dé con el asesino y poder limpiar así el buen nombre de la comunidad ante los ojos de varios representantes eclesiásticos que están a punto de llegar a la abadía para debatir sobre la pobreza de Cristo. En esto se empeña el protagonista cuando comienzan a aparecer más cadáveres, hasta siete a lo largo de la obra.

No es sólo ésta una novela detectivesca sino que el autor se sirve de este argumento para detallar y descubrir la sociedad religiosa en la Edad Media y, por medio de los saberes estéticos y filosóficos, imbuir al lector en un despliegue de la magia y el sentir del siglo XIV. El misterio y el oscurantismo que envuelven este periodo de la Edad Media le sirven al autor para recrear una novela de intriga en un lugar verdaderamente oscuro de la época; una abadía. La Iglesia, fuente de sabiduría del momento, era una institución poderosa. Eran dueños de las almas de todos sus fieles y fue en este periodo cuando alcanzó su máximo poder. Poder no sólo económico sino también espiritual que explica la gran religiosidad que se profesaba debido al absoluto temor a Dios por parte de la gente de esa época. 

Umberto Eco se sirve de sus conocimientos teológicos para ir descubriendo creencias religiosas que Fray Guillermo de Baskerville explica a su joven novicio. La recreación de este tiempo medieval es magistral, no sólo en cuanto al ambiente se refiere sino también al pensamiento del hombre, que empezaba a asumir entonces el tener un alma frente a un cuerpo y que ésta se liberaría a través de la muerte. Todo el conocimiento medieval estaba resguardado en las iglesias, abadías y conventos. El clero tenía la supremacía del saber y a ello dedicaban su vida contemplativa. No es extraño pues, que el autor decidiera escoger como escenario para su obra una abadía y tampoco lo es que el principio y final del misterio se desenvuelvan en torno a una biblioteca. Esta sala está concebida como una especie de laberinto haciendo clara referencia a la imagen que de las bibliotecas tenía Borges. Esta biblioteca, se dice que la más grande del mundo cristiano, está descrita con minuciosidad representando la colocación del mundo que en ese momento tenía el hombre. Cuando los protagonistas consiguen, al fin, entrar en la biblioteca se descubre uno de los mejores pasajes de la obra. El móvil de los crímenes resultarán ser unos tratados sobre la risa que se encontraban en la biblioteca de la abadía. Sobre el tema de estos tratados se desarrolla un debate en torno a la comicidad. En la Edad Media se descubrió la risa como una condición exclusivamente humana dado que los animales no pueden reír. Y, de esta forma, la risa fue tratada como una categoría teórica sobre la que debatir. Era la panacea que libraba al hombre del miedo a las desgracias y a la muerte, pero también era peligrosa en abundancia ya que en la época los placeres humanos y físicos estaban prohibidos. Se defiende, de otra parte, este punto de vista, asegurando la maldad de la risa basándose en sus efectos deformadores de la cara y el cuerpo.

La trama de la novela transcurre durante siete días, en cada uno de los cuales aparece un nuevo cadáver; quizá no sea casualidad que también sean siete las trompetas de los ángeles que suenan mientras se suceden los asesinatos al más puro estilo apocalíptico. En este espacio temporal coloca Eco a los personajes que nos irán contando la historia. Según nos dice en el prólogo, se le ocurrió la idea de escribir la obra basándose en un manuscrito encontrado escrito por un viejo monje; Adso de Melk, cuyo nombre podría ser la abreviatura de Ad simplicio, que en su juventud fue discípulo de un gran franciscano famoso por su inteligencia y sus capacidades de deducción; Fray Guillermo de Baskerville. Este protagonista iba a ser, en principio, el mismísimo Guillermo de Ockam que fue un ilustre filósofo medieval pero, al parecer, al autor no le gustaba demasiado el pensador. No obstante, es clara la referencia a la novela detectivesca ya que Baskerville nos recuerda a un apasionante episodio de las aventuras del famoso Sherlock Holmes. Pero será Jorge de Burgos, el bibliotecario ciego, el que nos aproxime, nuevamente, a la figura de Jorge Luís Borges. No sólo el espacio de la biblioteca es una clara referencia a La biblioteca de Babel de este escritor sino que el propio guardián de este laberinto de sabiduría lleva el mismo nombre y posee parecidas características al escritor argentino. Pero no sólo se notan influencias de este autor a lo largo de la obra sino que también podemos notar el fuerte influjo de la novela detectivesca al estilo de Agatha Christie o Sir Arthur Conan Doyle, incluso de otros como Poe o Lovecraft. Pero más allá de estos autores, Eco pone de relieve a lo largo de la obra la poética aristotélica que, además es uno de los libros perdidos en la trama. Analiza la filosofía de este autor que en aquella época ya empezaba a dejar atrás la filosofía de Platón. Expone todo un alarde de saber filosófico utilizando el razonamiento deductivo unido al método científico. Además de la ideología de Santo Tomás de Aquino reflexiona también sobre el empirismo de Francis Bacon y combinará todos estos elementos con la historia del siglo XIV para conseguir desenmarañar los sucesos producidos en la abadía. Analiza también la importancia del lenguaje y las obras escritas para llegar al conocimiento de los grandes pensadores mostrando un gran conocimiento del latín y demostrando que esta lengua era la llamada lengua de cultura.

Cuando se le pregunta a Eco porqué escribió la obra, responde “porque tuve ganas… impulsado por una idea seminal: tenía ganas de envenenar a un monje”. Nos explica cómo escribió la obra en sus Apostillas que fueron publicadas en 1983. Para él la Edad Media es nuestra infancia, allí se engendró lo que será la democracia, la economía, la rebeliones contra lo injusto… y allí halló el escenario perfecto para escribir esta trama que une lo detectivesco con lo filosófico.

Quería escribir un libro divertido para que el lector disfrutara con su lectura al igual que lo hizo él mientras lo escribía. Y al final “Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus”, nada, sólo nos queda el nombre, sin nombre la rosa no existe, como no nos queda más que la historia laberíntica que no termina, el espejo que nos abre una puerta a una dimensión en la que se pueden nombrar cosas que no existen. El nombre nos da la identidad.








...por Silvia Ferrer ...por Silvia Ferrer


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2 comentarios en El nombre de la rosa, de Umberto Eco

  1. ¡Qué increíble! Empecé a estudiar el profesorado de literatura este año y tuve que realizar un análisis de la Obra. Lamento mucho no conocer esta página antes. “El nombre de la rosa” me parece apasionante, el misterio de los que pasa en la abadía te tiene en suspenso hasta el final.
    Además como Guillermo realiza la investigación junto a Adso su discípulo, quedando clara la forma discreta de cualquier investigador como así también por el momento en que ocurre la acción, protegiendo por sobre todo el prestigio y honorabilidad de la iglesia. Hay mucho para decir y discutir, pero en síntesis es APASIONANTE.

  2. Es genial, el contenido del trasfondo de “El nombre de la Rosa” es muy interesante y para mi gusto extravagante y apasionante en verdad, no cabe duda que Umberto Eco es un gran escritor, pero la verdad la película sí estuvo un poco aburridona, casi nada que ver con el libro… qué importa eso… está muy espectacular esta pequeña reseña y el punto de vista de quien lo escribió en muy exacta. ¡Felicidades!

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