Benito Pérez Galdós nace en Las palmas en 1843. Fue reservado en su niñez, interesado siempre por la música, la pintura y los libros.
Le afecta no muy positivamente la llegada de una prima suya a Las Palmas. Entonces, sus padres lo animan a estudiar derecho en Madrid. En la capital contactará con el krausismo a través de Francisco Giner de los RÃos, que lo motiva a escribir en algunas revistas. Se convierte en un asiduo a las tertulias literarias de los Cafés y se denomina a sà mismo: “progresista y anticlerical”. Viaja a ParÃs en 1868 y descubre a los novelistas franceses. Cuando vuelve a España traduce a Dickens y escribe teatro. En 1970 publica su primera novela: La Fontana de Oro. Empieza a escribir los Episodios Nacionales. De 1886 a 1890 es diputado por el partido de Sagasta. Pronto será elegido miembro de la Real Academia Española. En 1892 se concentra en la reforma del teatro nacional. En 1901 se estrena Electra, que supone un gran acontecimiento. Vuelve al Congreso como republicano. Desafortunadamente, en el año 1920 fallece pobre y ciego, en Madrid.
La numerosa obra de Galdós refleja uno de los momentos más espléndidos del Realismo español. Su producción es moderna y a la vez compleja. El Amigo Manso es un libro fundamental, una “ars poetica”, en la que se ahonda en el importante tema de la educación, asà como en las contradicciones entre arte y razón, sueño y realidad, ficción y verdad. Esta novela trata de un catedrático de filosofÃa en un instituto madrileño: Máximo Manso. El protagonista es de origen asturiano y llega a Madrid con el fin de estudiar, acompañado de su madre. Su padre habÃa muerto y su hermano, José MarÃa, se habÃa ido a Cuba para hacer fortuna.
La madre de Máximo fallece, cuando éste acaba la carrera. Entonces, lleva una vida tranquila en la que se dedica completamente a dar clases y a estudiar. Tiene una visión contemplativa de la vida y son pocas las personas que le apartan de ello: Dona Cándida y Doña Javiera con su hijo, Manolito Peña. Doña Cándida, aunque de buena familia, habÃa malgastado su fortuna. A ésta, no obstante, le costaba reconocerlo e iba a ver frecuentemente a Manso con la excusa de venderle alguna baratija, que según ella, era en realidad de gran valor. Máximo dio palabra a su madre que se harÃa cargo de Doña Cándida. Y es que el marido de ésta ayudó a su padre tiempo atrás. Por ello, Máximo aceptaba las ofertas de Doña Cándida para cumplir la promesa que habÃa hecho a su madre.
Doña Javiera es la vecina de Máximo. Ésta lleva una carnicerÃa y gracias al negocio consigue un buen nivel económico. No obstante no es muy respetada por la sociedad. Ésta tiene un hijo: Manolito Peña. Doña Javiera le pide a Manso que le dé clases a su hijo y éste acepta. Entonces, un buen dÃa, Doña Cándida empieza a mandar a su joven sobrina, Irene, a pedirle dinero a Máximo. Éste se irá enamorando poco a poco de la joven muchacha. La vida de Máximo cambia de un momento a otro, con la llegada de su hermano a Madrid, el cual habÃa logrado hacer fortuna y regresaba juntamente con su mujer, la hermana, la suegra y sus hijos. Estos familiares piden ayuda a Máximo para encontrar institutriz para los niños. Éste les recomienda a Irene. Pronto, Lica, la mujer de su hermano José MarÃa, explica a Máximo que intuye que su marido le es infiel con Irene. Nuestro protagonista no lo puede creer. Pero José MarÃa ayuda a Doña Cándida a mudarse de casa para poder ver a Irene con frecuencia. A la muchacha le gusta la idea de cambiar de casa para poder ver con más facilidad a su novio: Manolito Peña. Cuando Irene se ve agobiada por José MarÃa, ésta recorre a Máximo para que la ayude y el amigo Manso empieza a creer que Irene está enamorada de él. Cuando descubre que el novio de la muchacha es su alumno, Manolito Peña, a Máximo se le parte el corazón. No obstante, con la bondad que le caracteriza, ayuda a la joven pareja para que se casen.Â
En este punto Máximo habla con Irene y ésta le explica que hace tiempo que ya no desea estudiar y que sólo quiere casarse. Entonces, Máximo, que siempre la habÃa tenido idealizada se pregunta cómo es posible que no desee estudiar. Aquà llegamos al quid de la novela, ya que Manso llega a la conclusión que los filósofos ven la verdad, pero son los hombres de acción los que disfrutan de las actividades diarias. Una vez casada Irene, el protagonista de la historia cae en una profunda tristeza hasta que se muere de pena. Al final del libro, habla ya como un espÃritu y explica que en realidad sólo Doña Javiera se acuerda de él.
El Amigo Manso, obra publicada en 1882, interesó mucho a ClarÃn, el cual dedicó al libro tres artÃculos de crÃtica. En estos artÃculos el autor nos explica diferentes caracterÃsticas de esta novela de Galdós. De este modo, destaca el carácter autobiográfico que tiene. AsÃ, según palabras de Unamuno, que también leyó la obra, ésta podrÃa titularse en realidad: “El Amigo Galdós”.
Siguiendo con ClarÃn, de El Amigo Manso señala que es “una novela de observación psicológica”, el “humorismo triste y dulce” que tiene y el que Galdós consiguiera un estilo “propio para el género”. En la lÃnea del estilo, ClarÃn da énfasis al diálogo, el cual: “merece entusiasta alabanza” y continúa: “no cabe mayor verdad, más escrupuloso estudio y remedio más perfecto del corte natural de la conversación, de los giros propios de cada distinto personaje”.
En cuanto al lenguaje, en la obra, éste se convierte en un perfecto instrumento para la plasmación de la realidad. AsÃ, vemos como Máximo y Doña Javiera hablan cada cual de una manera. Él de forma culta y ella sirviéndose de un vocabulario popular. No obstante, la forma de hablar de ella irá evolucionando hacia el culto, para poder ascender socialmente. A través del lenguaje nos acercamos a un momento histórico concreto: la Restauración.
El Realismo es una caracterÃstica fundamental de El Amigo Manso. De este modo, el autor es un observador que logra plasmar atmósferas y ambientes de todo tipo. Describe fabulosamente los distintos lugares, situaciones y personajes. El Realismo intenta describir la conducta humana y el entorno de las personas. Galdós, como autor realista que es, quiere reflejar a las personas y a las cosas tal y como son en la vida diaria. Quiere ser fiel a la realidad cotidiana sin las idealizaciones y los adornos del Romanticismo.

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Por si alguien no ha leÃdo todavÃa la novela realista “El amigo manso”, de Benito Pérez Galdós, decir que se trata de excelente narrativa española del siglo XIX.