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Edgar Allan Poe

El que a todas luces puede ser considerado uno de los artífices fundamentales del cuento de terror y policíaco moderno, vivió una vida no menos sombría que la de los protagonistas de sus escritos.

Edgar Allan Poe nace en Boston en 1809. Sus padres, Elizabeth Arnold Hopkins y David Poe, son humildes actores de teatro. El padre abandona tempranamente a la familia y su madre fallece de tuberculosis cuando Edgar tiene sólo tres años. Es adoptado por el matrimonio formado por Frances y John Allan, trasladándose a Inglaterra con su nueva familia en 1815, regresando a Estados Unidos cinco años después. Durante esta época recorre diversos centros de enseñanza. Asimismo, conoce en 1926 a Sarah Elmira Royster, quien sería su primer amor y con la que se reencontraría en los últimos años de su vida. Las relaciones con su padre adoptivo se resienten debido a la acumulación de deudas de juego por parte del futuro escritor, y Edgar se marcha de casa en 1827 para iniciar una carrera militar que culminará en su ingreso en la academia de Westpoint. Ese mismo año ve la luz su primer volumen de poesía: Tamerlán y otros poemas. Entretanto, en 1929 Frances Allan fallece y se concreta la reconciliación con John Allan. Sin embargo, su posterior expulsión de Westpoint (a todas luces, provocada voluntariamente) motiva una ruptura más honda con su padrastro.

El traslado a casa de su tía María Clemm en Baltimore, que ejercería como una tercera madre, supone un punto de inflexión y el comienzo de una etapa muy relevante en la trayectoria del escritor en cuanto que supone su plena dedicación a la creación literaria. En 1833 su relato “Manuscrito hallado en una botella” le reporta un premio de cincuenta dólares. Al año siguiente muere John Allan sin dejar ningún dinero en herencia a su hijo adoptivo. En 1836 Edgar contrae matrimonio con su prima Virginia, que por entonces tiene trece años, hecho que motiva que la fecha de nacimiento de la joven sea falsificada en los documentos del enlace. Mucho se ha hablado sobre el componente escabroso de dicha boda, aunque lo más probable es que se tratara de un matrimonio blanco. Durante el período que media entre 1838 y 1847 ven la luz relatos magistrales como “William Wilson”, centrado en el fecundo tema del doble, “La caída de la casa Usher” o “Ligeia”, el poema “El cuervo” y su única novela, Aventuras de Arthur Gordon Pym. Además, colabora en publicaciones como el Messenger, el Burton’s Magazine o el Mirror. Pese a lograr notoriedad literaria los honorarios que recibe son exiguos, y su recurso al láudano y al alcohol se hace constante. Además, Virginia enferma de tuberculosis para morir en 1847. La relación en ocasiones necrofílica entre sus atormentados personajes y mujeres como Morella, Ligeia o Berenice, parece anticipar el desgarro motivado a causa de esa muerte temprana, cuyos ecos resuenan en el tardío poema “Annabel Lee” y su historia de la amada arrebatada por un “viento helado”, en el “nunca más” que obtiene como machacona respuesta el protagonista de “El cuervo” al inquirir a la funesta ave sobre la posibilidad de volver a ver a su amada Eleonora, o en la figura de “La durmiente” del poema homónimo. La imbricación entre el amor y la muerte, Eros y Thanatos, alcanza en la obra de Poe una de sus más intensas formulaciones.

A partir de la muerte de Virginia la vida del autor se ve inmersa en una espiral descendente. En 1848 pide la mano de la poetisa Sarah Hellen Whitman, que acepta en principio el matrimonio para después cambiar de opinión a causa de los galanteos del autor con Annie Richmond y sus borracheras continuas. Posteriormente viaja a Richmond, su ciudad natal, donde pide la mano de Sarah Elmira Royster, aquel amor de juventud; ella, en principio, parece rechazar la petición de Poe, aceptando después. Las últimas horas de la vida del escritor están envueltas en una nebulosa y las circunstancias que rodearon su muerte no han sido totalmente esclarecidas. A su regreso al norte es encontrado borracho en Baltimore. Presumiblemente, podría haber sido “utilizado” como votante involuntario por un grupo de simpatizantes de alguno de los partidos en pugna en las elecciones (práctica no infrecuente en la época). Es trasladado al Washington College Hospital donde, tras varios días de delirios y pérdidas de consciencia alternadas con momentos de lucidez, fallece a las tres de la madrugada del 7 de octubre de 1849.

La aportación de Edgar Allan Poe a las letras no se vería retribuida hasta la aparición en 1854 de la primera edición francesa de sus Narraciones Extraordinarias, traducida y preparada por Charles Baudelaire, epígono del movimiento simbolista y entusiasta defensor de la obra del norteamericano, que a partir de entonces alcanzará el éxito en Europa frente a la indiferencia mayoritaria con la que sería acogida durante mucho tiempo en Estados Unidos. Frente a las voces que tacharon en un principio sus cuentos de meras importaciones del modelo de relato alemán de corte fantástico cultivado por autores como E.T.A. Hoffmann o Ludwig Tieck, Poe respondió que el terror no provenía de Alemania, sino del alma, proclamando la universalidad de su obra y su no dependencia de modelos foráneos. La deuda que la literatura moderna y, más específicamente, la forma cuentística tiene con su legado es ineludible. A él se debe la postulación del “efecto único” a cuya consecución deben tender todos los elementos del cuento, ensamblados para tal fin. El relato breve se consolida con Poe como una forma válida y autónoma, frente a la antigua consideración que recibía como esbozo de novela. La poética del autor, lejos del culto a la inspiración, otorgaba suprema importancia a la elaboración meticulosa; de ahí que Pablo Neruda hablara de su “matemática tiniebla”, en alusión al mecanismo de relojería que parece hallarse detrás de la elaboración de sus textos. Ese proceder lógico se refleja también en sus narraciones policiacas (como “La carta robada”, “El escarabajo de oro”, “Los crímenes de la calle Morgue”), en las que el detective Auguste Dupin despliega un riguroso método analítico-deductivo para resolver los enigmas que se le plantean, sirviendo de modelo a los más notorios detectives literarios como Arsenio Lupin, Sherlock Holmes o Monsieur Lecocq. No obstante, el racionalismo de Poe era complementario del temperamento poético del autor, un auxiliar del mismo.








...por Juan R. Vélez ...por Juan R. Vélez


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4 comentarios en Edgar Allan Poe

  1. Edgar Allan Poe ejerció gran influencia en la literatura simbolista francesa, pero su importancia alcanza mucho más lejos: son deudores suyos toda la literatura de fantasmas victoriana, y, en mayor o menor medida, autores como Kafka, Lovecraft, Borges, etc.

  2. Edgar Allan Poe vivió una vida tortuosa marcada por el dolor, dolor que nacía de su alma melancólica y depresiva y que intentó calmar mediante las drogas y el alcohol. Por su puesto no sólo no lo consiguió, sino que logró perderse para siempre en algún paraje escalofriante de los nacidos de su mente. Murió con tan solo 40 años y nos dejó páginas y páginas de horror, impregnadas en su sudor alcohólico y su sangre envenenada.

  3. La biografía de Edgar Allan Poe nos permite acercarnos más a la figura y obra de este genial escritor.

  4. ¡Hola!

    ¿Alguien sabe el argumento del cuento “La carta blanca” de Edgar Allan Poe?

    Gracias

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