Edward John Moreton Drax Plunkett, más conocido como Lord Dunsany gracias a su tÃtulo nobiliario, dijo en 1921 que nunca escribÃa sobre las cosas que habÃa visto, sino sobre las que habÃa soñado.
Esta afirmación remarca la importancia que guarda lo onÃrico en la obra de uno de los más destacados cultivadores de la literatura fantástica. Y esa predilección por el mundo de los sueños se plasma en el tÃtulo de su colección de relatos más famosa: Cuentos de un soñador.
Su obra literaria comprende numerosos cuentos, cuatro novelas, diversas obras de teatro y algunos poemas que no se cuentan entre lo más afortunado de su producción. El universo literario de Lord Dunsany ha ejercido una poderosa influencia en buena parte de la ficción fantástica del siglo XX, y ha motivado que se haya acuñado el adjetivo “dunsaniano” para referirse a aquellas obras en las que la influencia del estilo de este autor irlandés es especialmente notoria. Fue considerado un maestro por autores tan importantes en lo fantástico como H. P. Lovecraft, epÃgono del llamado “horror cósmico”, o Arthur C. Clarke, nombre capital en la ciencia ficción a quien se debe la historia que dio origen a la pelÃcula 2001: una odisea del espacio de Stanley Kubrick. Algunos de los relatos más tempranos del primero, como “La maldición que cayó sobre Sarnath” acusan una honda influencia de Lord Dunsany. Clarke mantuvo además una copiosa correspondencia con el escritor irlandés. Asimismo, buena parte de los escritos de Dunsany inauguran la llamada fantasÃa épica, cuyo imaginario ha inundado profusamente gran parte de la literatura, el cine y el comic de la segunda mitad del siglo XX.
Cuentos de un soñador apareció por primera vez en 1910. Fue la primera colección de relatos del autor en traducirse Ãntegramente al castellano (en 1987). Se compone de dieciséis cuantos, algunos de los cuales se cuentan entre los más relevantes de la obra del autor. En todos ellos destaca la inagotable inventiva de Lord Dunsany para crear entornos exóticos gracias a la magia de una prosa musical y poética y a la amalgama de diversas influencias procedentes del mundo celta, de la Antigüedad grecolatina o del orientalismo en boga en la época.
El primero de los cuentos, “Poltarnees, la que mira al mar”, nos narra una historia que acontece en las Tierras Interiores, tres prósperos reinos (Toldees, Mondath y Arizim). Algunos de sus hombres se ven atraÃdos irremisiblemente por el misterio del mar situado al otro lado de la montaña Poltarnees, y cuando marchan a él no vuelven nunca. Los reyes de los tres reinos deciden que aquel que se enamore de Hilnaric, la hija del rey de Arizim cuya hermosura no tiene parangón, será el hombre capaz de marchar a ver el Mar y volver con su secreto, pues no creen que el Mar pueda ser más hermoso que la princesa.
En “Blagdaross”, diversos objetos personificados narran cómo han discurrido sus existencias, entre ellos Blagdaross, un caballo de madera ahora repudiado por su dueño, que ha dejado atrás la niñez.
En “DÃa de elecciones” un poeta huye al campo durante el dÃa de elecciones en la ciudad llevando consigo a un elector al que enseña a apreciar el bucólico paisaje, mientras que “La locura de Andelsprutz” narra la locura y muerte de una ciudad, como si de un ser vivo se tratase. “En donde suben y bajan las mareas” es una narración por boca de un muerto que, al haber cometido una grave falta que no especifica, es condenado a permanecer sin sepultura, turbado continuamente por el flujo y reflujo de la marea. “Bethmoora” habla sobre la ciudad homónima, abandonada apresuradamente por sus habitantes al recibir un mensaje de tres enigmáticos visitantes.
“DÃas de ocio en el paÃs del Yann”, relato clásico y ampliamente antologado, narra un viaje a través del rÃo Yann y la contemplación de las tierras que lo circundan, llenas de ciudades y paisajes onÃricos.
“La espada y el Ãdolo” está ambientado en la Prehistoria, y se trata de una fabulación sobre el tránsito de la Edad de Piedra a la Edad de Hierro mediante el descubrimiento accidental del metal por parte de Loz, miembro de una tribu. La posesión de un arma de hierro otorga el poder, pero también acarrea las luchas por el mismo.
En “El hombre del haschisch” un misterioso individuo habituado a viajar fuera de su cuerpo por medio de la citada droga cuenta al propio autor cuál fue el motivo de la huida de los habitantes de Bethmoora. El siguiente relato, “En Zaccarath”, también se enmarca en una de esas suntuosas ciudades imaginarias concebidas por la fértil fantasÃa del autor, condenada a la desaparición y al olvido.
“En la ciudad ociosa” también nos presenta otra ciudad tÃpicamente dunsaniana, en la cual los visitantes han de pagar su portazgo con historias. De este modo se crea una estructura de cuentos dentro del cuento.
En “El campo” se muestra una dicotomÃa muy querida para Lord Dunsany: la establecida entre el paisaje natural y el urbano. El primero es presentado como el marco idóneo para la ensoñación. Sin embargo, un rincón en apariencia idÃlico de la campiña despierta impresiones ominosas en el narrador, pues se trata de un campo de batalla.
“El pobre Bill” es narrada por el marinero protagonista de la misma, perteneciente a la tripulación de un barco que odiaba al capitán y a su vez era odiada por él. Por ello deciden abandonar al capitán en una isla con provisiones para un año. Durante todo ese tiempo las maldiciones del capitán les impiden tomar tierra, y ante la ausencia de provisiones se ven obligados a comerse unos a otros.
“Carcasona” fue inspirado al autor por una carta de uno de sus lectores, y habla sobre la ciudad del mismo nombre, inexpugnable incluso para el rey Camorak de Arn y sus guerreros, quienes marchan en pos de su conquista, en una huida hacia adelante que les consume.
En “Los mendigos” la estampa gris de una jornada cualquiera en Picadilly resulta transfigurada por la aparición de los mendigos, que con sus palabras arrojan una luz insospechada sobre las cosas en apariencia más vulgares.
El último relato, “El cuerpo infeliz”, recoge las quejas de un cuerpo que sufre al considerarse tiranizado por el alma que lo habita, que lo somete a intensos ejercicios de fantasÃa.
Cuentos de un soñador se revela como una de las obras más representativas de la obra de Lord Dunsany, cuya figura ha resultado eclipsada por Tolkien y otros autores, a los que antecede en muchos aspectos. Sin embargo, nunca es tarde para sumergirse en las ensoñaciones de uno de los mejores fantaseadores literarios del siglo XX.

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Me encantan los libros de Lord Dunsany. En particular, de este libro quizá mi favorito es “En donde bajan y suben las mareas”, que habla de la culpa, el arrepentimiento, y sobre todo, de la liberación y el perdón. Todo ocurre en un sueño. Es como esos sueños que tienes a veces en los que crees que has hecho algo terrible y sientes un gran alivio al despertar.
Otros libros que me gustan mucho de Dunsany son los de los dioses de Pegana. Él solo se inventa una mitologÃa peculiar, con su propio relato sobre la creación del mundo. Tienen una fuerza evocadora increÃble.