Charlotte Brönte nació en el seno de una familia de grandes escritoras. Sus hermanas Emily y Anne escribieron algunas de las mejores obras literarias de toda la historia.
Charlotte, a parte de otras novelas imprescindibles, será recordada siempre por su famoso libro “Jane Eyre” (1847). Éste, que es de los más populares hoy en dÃa, obtuvo ya un enorme éxito en su época, nada más publicarse. Pero a Charlotte nunca se le subieron los humos y la fama no le importaba demasiado. No se vanagloriaba de su talento. Ella creÃa que: “si te sientes diferente a la mayorÃa, eso no es mérito tuyo. La naturaleza lo ha hecho”.
La novelista inglesa nació en Yorkshire, en 1816. TenÃa un hermano llamado Branwell y a parte de Emily y Anne, dos hermanas mayores: Maria y Elizabeth. Su progenitor era Patrick Brönte, de origen irlandés. Éste fue nombrado rector de Haworth, una villa de Yorkshire. La madre de Charlotte falleció en 1824 y entonces ella, Emily, Maria y Elizabeth tuvieron que ir al colegio Clergy Daughters, situado en Cowan Bridge. Allà se pusieron enfermas de tuberculosis. Esta experiencia inspirará en gran manera a Charlotte para escribir “Jane Eyre”, en el cual describe un colegio llamado Lowood que tiene varias semejanzas con la realidad que vivió la escritora en el Clergy Daughters. AsÃ, los personajes del libro también sufrirán la tuberculosis y una estricta formación religiosa, llena de normas rÃgidas y sin sentido alguno, que a menudo ponen a prueba la fortaleza de las alumnas.
Maria y Elizaberth, muy graves por la tuberculosis, fallecerÃan en 1825. Y es que el internado no reunÃa unas mÃnimas condiciones saludables para las niñas, tanto por la falta de higiene como por la escasa comida. La familia, muy escarmentada por lo sucedido, decidió sacar de allà cuanto antes a Emily y a Charlotte. VolvÃan a estar, pues, en una villa un tanto aislada y por ello, aburrida en cierto modo. Para combatir el aburrimiento y la monotonÃa, las niñas cogÃan unos soldados de madera y los convertÃan imaginariamente en personajes de historias fantasiosas. Ello les fue muy favorable para desarrollar la prodigiosa imaginación que tanto las caracterizó. Dichos personajes vivÃan en el reino inventado de Anglia. Sobre este tema se han conservado cien libretas redactadas a partir de 1829. Estas historias fueron un precedente de las novelas que escribirÃan más adelante las hermanas Brönte.
Charlotte, en 1831, fue al colegio de Roe Head y al cabo de un año volvió con sus hermanas para instruirlas. Volvió a Roe Head, en 1835, para ejercer de maestra y se llevó a Emily con ella. Decidieron, en 1842, abrir un colegio privado, pero primero querÃan perfeccionar su francés. Por ello, Charlotte y Emily fueron a un internado privado de Bruselas. Las vivencias experimentadas en este lugar inspirarán a Charlotte para reflejar la soledad de Lucy Snow en su libro “Villete” (1853). No obstante, no pudieron sacar de esta experiencia todo el jugo que querÃan y no se estuvieron allà demasiado tiempo. Y es que pronto falleció su tÃa, que se encargaba de la vivienda familiar, y se vieron obligadas a regresar a casa. Entonces, Emily se convirtió en la administradora del hogar. Anne empezó a ejercer de institutriz en una familia para la cual también trabajarÃa su hermano como maestro.Â
En 1845, Charlotte descubre los poemas de Emily y decide publicarlos en una obra que reúna los escritos poéticos de las tres hermanas. El libro salió a la luz bajo el tÃtulo: “Poemas por Currer, Ellis y Acton Bell (1846). Si nos fijamos en éste, vemos como en los tres nombres hay la inicial de cada hermana. Entre todas hicieron el esfuerzo de pagarlo pero no tuvieron mucha suerte, ya que sólo se vendieron dos ejemplares. Sin embargo, ninguna de ellas se desanima. De este modo, cada una empieza a escribir una novela diferente. La primera en publicarse fue “Jane Eyre” (1847) de Charlotte. Ésta es, sin duda, una obra magna de la literatura universal. El libro, ya en su tiempo, tuvo un éxito tremendo, nada más publicarse. En ese mismo año, salieron “Agnes Grey” de Anne y “Cumbres borrascosas” de Emily, dos obras también imprescindibles. Los rumores acerca de la identidad de las escritoras iban creciendo progresivamente. Pero éstos empezaron a decrecer cuando las autoras se presentaron a sus editores en Londres. Al volver a su casa encontraron a su hermano Bronwell en horas bajas y a punto de fallecer.
Emily murió, en 1848, de tuberculosis y al año siguiente falleció Anne, tras publicar su segundo libro: “La dama de Wildfell Hall”. Fueron tiempos duros para Charlotte, que intentaba con todas sus fuerzas mantener la actitud que siempre la caracterizó. La de no centrarse demasiado ni en el pasado ni en el futuro. Intentaba seguir caminando, aún y con los obstáculos que le deparaba el destino. Ella decÃa a menudo: “intento evitar mirar hacia atrás o hacia delante y siempre miro hacia arriba”. Se quedó sola con su progenitor viviendo en Haworth. Entonces decidió concentrarse aún más en la literatura. Su obra “Shirley” (1849) fue la primera novela regional inglesa y fue la última de las suyas que tendrÃa un gran éxito. Lo fascinante de este libro radica sobretodo en la tensión realista que se respira, a lo largo de toda la obra. Ello también lo encontramos, en cierto modo, en otras de sus publicaciones como “Jane Eyre”, “Villete” y “El profesor” (1857).
La novelista británica contrajo matrimonio, en 1852, con el coadjutor de su padre: Arthur Bell Nicholls. Éste era el cuarto pretendiente que le proponÃa matrimonio. Pero la felicidad de la pareja no durarÃa mucho tiempo. Y es que Charlotte, en 1855, estando embarazada se empezó a encontrar mal. La tuberculosis, enfermedad maldita que habÃa acabado con casi toda su familia, se apoderó de ella. AsÃ, falleció el dÃa 31 de marzo de aquel mismo año. En su honor, de la famosa obra “Jane Eyre” destacaremos el siguiente fragmento, en el que un personaje realiza una serie de preguntas a la protagonista y ésta responde: “¿ Sabes dónde van los malos después de morir? Al infierno. ¿Y sabes lo que es el infierno? Un abismo lleno de fuego. ¿Te gustarÃa caer en ese abismo y arder en él eternamente? No, señor. Y qué debes hacer para evitarlo? Estar sana y no morir, señor”.
¿Dónde irÃa Charlotte Brönte después de morir? Ésa es una pregunta a la que no puede responder ni la ingeniosidad de Jane y por lo tanto queda en el aire. Pero, esté donde esté su espÃritu permanecerá siempre con nosotros. Sobretodo, mientras tengamos la suerte de poder seguir disfrutando de sus obras.

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Vaya hermanas las Brönte que sólo entre ellas escribieron obras literarias que ya han pasado a la historia de la Literatura.