“Ana Karenina”, es una obra indispensable para todos aquellos amantes de un buen café caliente, una manta sobre las piernas y un buen libro. Escrito por León Tolstoi, quizás, su novela más famosa.
El autor nacido en la frÃa Rusia del 1828 y huérfano de padres pronto sintió una llamada por la lectura algo extraña para un niño tan pequeño; devoraba libros sin parar y se refugió en las lecturas de la Biblia, de Rosseau y Puskhin. Cuando entra en la juventud decide viajar por Europa y abrir su mente a otras culturas; cuando regresa a su paÃs natal comienza a editar publicaciones para dar a conocer sus ideas. De ahà surgirÃa la obra que le consagrarÃa “Guerra y Paz”. Como escritor cultivó el teatro y se interesó profundamente por filósofos clásicos como Platón.
Cuando contaba con cuarenta y ocho años publicó otras de sus “óperas primas”; “Ana Karenina” (1876); a esta obra le seguirÃan otros tÃtulos como “Resurrección”, “El Padre Sergio” o ” La muerte de Iván Ilich” que dejarÃan una huella filosófica y religiosa importante para la época. A través de la literatura, Tolstoi buscaba con ahÃnco el sentido de su vida. Es un misterio si al final lo consiguió.
“Ana Karenina” en lÃneas generales, narra las vidas de dos personajes; dos personajes que llevan un tren de vida paralelo y que se cruzan por sólo por un instante. Como si la vida sólo les permitiera concederse unos minutos. La gran protagonista de esta novela pertenece a una familia rusa de clase alta y un ambiente exquisito para aquella época. El autor nos propone una reflexión psicológica de todos los personajes y, aunque no sea su intención, una comparación entre la vida burguesa de clase alta y la sencillez de la vida del campo. La vida de la Ana cambia cuando su hermano le pide ayuda. Éste fue infiel a su mujer con la niñera que cuidaba a sus hijos y su mujer acabó enterándose. Su matrimonio no pasaba por el mejor de los momentos y decidió recurrir a su hermana que, como mujer, podÃa enderezar la situación.
Ana no lo dudó y cogió el primer tren que salÃa para la ciudad donde vivÃa su hermano. Durante el trayecto, conoció a una señora que iba a la capital rusa a visitar a su hijo que, casualidades de la vida, era el conde de Wronsky. En la estación Ana conoce al conde y el amor apareció. Los dos quedaron prendados al instante y no dejaron de mirarse por uno minutos. El flechazo fue instantáneo pero Ana tenÃa que partir, su hermano le esperaba.
Una vez que se arreglaron las diferencias con la mujer de su hermano. Ana se marchó a San Petersburgo para evitar que los celos de Dolly(la hermana de su cuñada) se incrementaran. Dolly andaba enamoradÃsima del conde Wronsky. En el tren que la conducÃa a San Petersburgo encontrarÃa una sorpresa. El conde estaba allà decidido a declararse y jurarle amor eterno. Y asà fue, sus miradas se volvieron a cruzar y el conde no lo dudó. Se declaró con el corazón en la mano y lágrimas en los ojos.
Ana sabÃa que aquella historia no podÃa ser. No podÃa seguir adelante y trató de rechazarle como pudo. Una vez en su destino, el conde Wronsky siguió incesantemente buscando el amor de Ana, la cual acabó cediendo puesto que sus sentimientos no podÃan estar atados.
Los momentos de pasión crecieron y se desbordaron. Cada minuto que podÃan, cada instante que tenÃan para ellos, cada hora que robaban al tiempo era para ellos suficientes para regalarse caricias eternas.
La realidad les esperaba y no todo pudo ser tan idÃlico. El marido de Ana comenzó a sospechar y se enfrentó a ella. Deseaba saber y conocer el nombre de la persona que estaba robando minutos del pensamiento y del corazón de su esposa. Anhelaba gritar, enfurecerse por el hombre que habÃa transformado su matrimonio y habÃa hecho que cayeran en las redes de la desconfianza.
Ana respondÃa continuamente con evasivas, temÃa decir la verdad. TenÃa miedo. Miedo de todo y de todos. No querÃa que su mundo de color de rosa se tornara en negro. Detestaba pensar que la historia con el conde romperÃa su castillo en el aire. Ana no aceptaba que de quién estaba enamorada era del conde Wronsky y no de su marido. Ana se revelaba y gritaba con rabia para sà misma: “Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo”. Al poco tiempo, Ana quedó embarazada y este hecho le condujo a una fuerte depresión.
Decidió reunirse con el conde y contárselo. Éste al ver su situación de abandono personal y moral, le propuso un plan de fuga pero Karenina lo rechazó. QuerÃa que su hija/o naciera sano y no arriesgarÃa ni por ella, ni por el bebé. A los pocos meses, dio a luz a una preciosa niña. El parto fue muy difÃcil y Ana quedo a las puertas de la muerte. Su encuentro con Dios estaba cerca y se arrepintió de sus pecados más cercanos. Pidió perdón a su marido, el cual se lo agradeció y lo aceptó.
Ana guardó reposo y mejoró con el paso del tiempo. La vida que querÃa regalara a su hija tendrÃa que venir con un lazo y un regalo. La alejarÃa de todo sufrimiento, de toda pena, de todo el dolor. Se trasladó con el conde y su hija a Italia donde pasarÃan una larga temporada.
Después de la experiencia regresaron a Rusia donde se instalaron lejos de la gran ciudad. En el campo encontraron la paz y la tranquilidad pero durante esa época las preocupaciones de Ana y el conde sobre su estado legal y social fueron en aumento.
Comenzaron entonces a pensar en la posibilidad de pedir el divorcio de Ana de su ex marido. El trámite era largo y pesado asà que los dos, se marcharon una vez más a San Petersburgo donde una irreconocible Ana es poseÃda por un ataque de celos y una crisis neurótica.
La mente de Karenina iba a peor, sus celos enfermizos y su obsesión por las ficticias infidelidades de Wronsky hicieron que la crisis emocional se agravara.
El divorcio no llegaba, el conde y Ana decidieron poner tierra de por medio y marcharse una vez más al campo. Pero antes Wronsky debÃa visitar a su madre. Este hecho hizo que Ana enloqueciera puesto que pensó que se encontrarÃa con otra mujer camuflando la mentira con la excusa de su madre. Tal era su obsesión que viajó hasta la casa de la madre del conde y asà confirmar sus sospechar. Al llegar observó que todo era producto de su enferma obsesión y que el amor que Wronsky sentÃa hacia ella era puro y limpio.
Ana no podÃa dejar de darle vueltas. Su vida ya no tenÃa sentido. HabÃa perdido su status, su condición de dama de alta sociedad, el divorcio no le llagaba y su obsesión por los celos no le dejaba disfrutar de su unión con el conde. Ana no era feliz y ella lo sabÃa. Por eso la única solución que le quedaba era la muerte. No lo dudó ni un instante. SabÃa que su sino era acabar asÃ. Caminó lentamente hacia las vÃas del tren donde esperó la llegada de una locomotora. Ésta serÃa la que acabarÃa con la vida de Ana. Un trágico y duro final.
Cuando Wronsky se enteró del accidente, una parte de él murió con ella. La parte más importante de un ser humano se la llevó Ana consigo. El corazón de Wronsky no volverÃa a latir como antes. El y ella se habÃan ido en cuerpo y alma. La única salida es abandonarlo todo, apartar todos los recuerdos de su vista y marcharse a la guerra.
“Ana Karenina” nos obliga a reflexionar sobre temas tan tópicos y tÃpicos pero que no siempre sabemos cómo afrontarlos. El amor verdadero, las reglas y cánones de la sociedad, nuestra propia felicidad, la lucha por el verdadero amor… todo ello, mezclado entre lÃneas perfectamente redactadas nos harán pararnos a pensar por un momento y dar marcha atrás. En palabras de León Tolstoi: “El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal”.

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Es un libro que puede impresionar por las páginas que tiene, pero que una vez lo empiezas a leer no lo puedes dejar, su protagonista es apasionante…
“Ana Karenina” de León Tolstoi me lo leà hace ya muchÃsimos años, cuando lo empecé a leer era muy jovencita, contaba apenas con 18 años, y por tanto el volumen de sus hojas me daba un poco de respeto, pero cuando lo empecé a leer, me vicié de tal manera, que no dejaba el libro ni a sol ni a sombra. Personalmente creo que Tolstoi no tiene término medio o te gusta, o no te gusta, no hay un pse, como pasa con otros libros de divulgación.